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Por primera vez la crisis en Nicaragua es tema central en el Consejo de Seguridad de la ONU

Fotografía cedida por la ONU donde aparece la presidenta de turno del Consejo de Seguridad, la estadounidense Nikki Haley, mientras habla durante una reunión sobre la situación en Nicaragua el miércoles 5 de septiembre de 2018, en la sede del organismo en Nueva York (EE.UU.).
Fotografía cedida por la ONU donde aparece la presidenta de turno del Consejo de Seguridad, la estadounidense Nikki Haley, mientras habla durante una reunión sobre la situación en Nicaragua el miércoles 5 de septiembre de 2018, en la sede del organismo en Nueva York (EE.UU.). Vía EFE

El organismo de Naciones Unidas trató por primera vez la situación en Nicaragua con muchos desacuerdos. Mientras para EE.UU. y sus aliados el país está siguiendo los pasos de Venezuela, Rusia y el canciller nicaragüense denuncian una “injerencia”.

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El mero hecho de que EE. UU. propusiera la crisis de Nicaragua como tema de discusión fue motivo de disputa en el Consejo de Seguridad de la ONU. Por eso la reunión de este miércoles 5 de septiembre sobre la compleja situación en el país y las acciones del Gobierno de Daniel Ortega solo despertaron más desacuerdos en el órgano.

A disgusto de países permanentes como Rusia y China, EE. UU., en su rol de presidente durante este mes, llevó a pleno la crisis socio-política y económica en Nicaragua, bajo el argumento de que está viviendo “el inicio del desastroso ciclo” ya visto con Siria o Venezuela, según la embajadora estadounidense Nikki Haley.

“El Consejo de Seguridad no puede ser un observador pasivo mientras Nicaragua sigue descendiendo hacia un Estado fallido, corrupto y dictatorial, porque sabemos a dónde lleva ese camino”, expuso Haley y añadió que “Daniel Ortega y Nicolás Maduro están cortados con la misma tela corrupta, los dos son estudiantes de la misma ideología fallida y los dos son dictadores que viven atemorizados de su propio pueblo”.

Nicaragua a debate por el número de víctimas mortales

Las duras declaraciones de EE. UU. van en la línea de su empeño de aprobar un programa de trabajo oficial en el Consejo sobre Nicaragua y Venezuela, ya que en su opinión podrían provocar graves consecuencias en la región, como es el caso de los miles de desplazados venezolanos.

Algo en lo que difieren Rusia y China que no valoran estos países en una situación de peligro para la paz y la seguridad internacional, y por eso no entran en la agenda del organismo. “¿Cuánta gente tiene que morir para que sea una cuestión de paz y seguridad?, replicó la embajadora Nikki Haley apelando a las cifras.

En menor medida, otros países de la Unión Europea como Francia y Holanda, además de Perú, criticaron “los actos de represión cometidos por la policía y los grupos paramilitares” y expresaron su preocupación por el número de muertos desde el inicio de las protestas el 19 de abril, que la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (Anpdh) elevó recientemente a 481 y el Gobierno nicaragüense mantiene en menos de 200.

Son esos países los que apoyaron este miércoles un diálogo para que Nicaragua supere su crisis bajo los consejos de la Organización de Estados Americanos (OEA). Uno de ellos, optar por mecanismos “irreversiblemente democráticos”, como propuso el jefe de gabinete del secretario general de la OEA, Gonzalo Koncke.

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Rusia, Bolivia y Nicaragua consideran el pleno “una injerencia”

El rival por excelencia de Washington, Rusia, apoyó a Nicaragua en que la sesión fue una intromisión de EE. UU. en los asuntos internos del país centroamericano.

El canciller de Nicaragua, Denis Moncada, denunció que este Consejo de Seguridad extraordinario sobre la crisis en su país es una “injerencia” y una “violación del derecho internacional”, cuando el “verdadero diálogo” está “entre los nicaragüenses”.

Moncada fue más allá y recordó a EE. UU. que en 1986 fue condenado por la Corte Internacional de Justicia por “actividades militares, paramilitares y actos de terrorismo en contra de Nicaragua”. “Si a EE.UU. de verdad le preocupan los nicaragüenses, debería levantar sus sanciones económicas”, insistió el canciller.

Bolivia también alzó su voz a favor de Nicaragua y criticó que EE. UU., como líder de esta reunión, aportara solo opiniones críticas en contra del país, como la del académico nicaragüense Félix Maradiaga que habló de los “crímenes” del Gobierno de Daniel Ortega.

"El interés verdadero de EE. UU. no es la defensa de la democracia. De ser así, no contarían con una vasta historia de intervencionismo político, de invasiones militares, de apoyo a dictadores y de financiación a golpes de Estado", concluyó el representante boliviano, Sacha Llorenti.

Con EFE y AFP

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