En Basora imperan la frustración y el resentimiento respecto a Bagdad

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Basora (Irak) (AFP)

Las protestas que acaban de causar seis nuevas muertes en Basora ilustran de manera trágica el sentimiento de abandono que cunde en esta ciudad en el extremo sur de Irak y la irritación de sus habitantes ante la impunidad de los corruptos, cuya avidez los priva de los servicios básicos.

Este miércoles no fue la excepción, y las fuerzas de seguridad se enfrentaron a los manifestantes, disparando con armas de fuego y lanzando granadas de gases lacrimógenos.

Las rivalidades existentes en Bagdad, que paralizaron al Parlamento en el comienzo de su sesión inaugural, las promesas de las autoridades e incluso los llamados al diálogo: el jeque Raed al Freiji, del Consejo de tribus de Basora, los ignora.

Para él, los dirigentes "perdieron el control de la calle, porque perdieron la confianza" de ésta, resumió en una reciente entrevista con la AFP.

En las elecciones legislativas de mayo, en esta ciudad la abstención fue una de las mayores.

Cuando Basora explotó a comienzos de julio, con un movimiento de protesta que se extendió a todo el sur del país, el gobierno prometió planes de emergencia, inversiones y miles de millones de dólares.

El primer ministro Haider al Abadi, que actualmente busca mantenerse en el cargo intentando formar una mayoría junto al líder chiita Moqtada Sadr, incluso se desplazó hasta allí.

- "Inhabitable" -

Pero sobre el terreno nada ha cambiado, afirman los habitantes. Peor aún, el agua distribuida actualmente se encuentra tan contaminada que más de 20.000 personas han tenido que acudir al hospital.

"La provincia de Basora se ha vuelto inhabitable y sus pobladores consideran que la respuesta de las autoridades no está a la altura de la crisis", dijo a la AFP Fayal Abdalá, del Consejo gubernamental de derechos humanos.

Su organización, así como otras, reclama que Basora sea declarada provincia en situación de "catástrofe". Pero, con un tercio del territorio del país recientemente reconquistado al grupo yihadista Estado Islámico (IS), Bagdad afirma que tiene problemas para encontrar fondos. Sin embargo, los ingresos petroleros baten récords mes a mes, casi duplicándose en un año.

No obstante, lo que más enfurece a los habitantes es que las autoridades federales y provinciales -cuya sede fue en parte incendiada por los manifestantes- se pasan el balón unas a otras.

"Me da lo mismo quién debe hacerlo, lo que quiero simplemente son servicios básicos", dijo a la AFP AFP Mehdi, de 60 años y vecino de Basora.

Para el jeque Freiji, "decir que hay crisis económica es una broma, las cajas son presa de los ladrones". "Desafío a quien quiera a que me muestre un proyecto finalizado y al servicio del pueblo. ¿A dónde fueron a dar los millones de dólares invertidos?"

"La calle está que hierve, pero cuando te manifiestas te responden con violencia, ¿a quién quejarme? El Estado es juez y parte", acusó el jeque del Consejo de tribus.

Muy pronto "las manifestaciones ya no serán pacíficas y ninguno de los lídere tribales podrá detenerlas".

Esta provincia, fronteriza con Irán y Kuwait es una zona de tráfico, pero también de constantes enfrentamientos tribales, a veces utilizando armas pesadas, que constituyen un barril de pólvora de vieja data.

La crisis tiene sus raíces en la "mala gestión política", afirma a la AFP el analista político Uathiq al Hashemi. Pero en Bagdad, los políticos están más preocupados en mantener su silla y muestran "egoísmo y falta de devoción por el interés nacional y por las responsabilidades que se les han confiado", continúa.

El experto señala además la existencia de "lealtades en el exterior", en un país en el que muchas potencias, sobre todo Irán y Estados Unidos, intervienen frecuentemente.

- "Vaca de petróleo" -

En 2014, esta provincia, con población predominantemente chiita, contribuyó en gran medida a engrosar las filas de las unidades paramilitares de Hashd al Shabi para ayudar a liberar a las provincias sunitas del yugo del EI.

Actualmente, si bien se jacta de ello, la "vaca lechera" de Irak, como dicen sus pobladores cuando hablan del petróleo, reclama una deuda.

El sector de los hidrocarburos, la única fuente real de divisas del país, asegura el 89% de sus recursos presupuestarios, pero apenas el 1% de los empleos, y además sus empresas frecuentemente utilizan mano de obra extranjera.

Pero, sobre todo, no ha permitido modernizar los viejos servicios de suministro de agua y electricidad, incapaces de enfrentar el éxodo rural hacia los barrios informales que están creciendo en la ciudad y a la crisis en la agricultura, víctima de la sequía y la contaminación del agua.