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Tensión entre Trump y Putin en el preámbulo de la ofensiva a Idlib

Los miembros del Frente Al Nusra de Al Qaeda llevan sus armas mientras avanzan hacia sus posiciones durante una ofensiva para tomar el control de la ciudad de Ariha de las fuerzas leales al presidente de Siria, Bashar al Asad.
Los miembros del Frente Al Nusra de Al Qaeda llevan sus armas mientras avanzan hacia sus posiciones durante una ofensiva para tomar el control de la ciudad de Ariha de las fuerzas leales al presidente de Siria, Bashar al Asad. Ammar Abdullah / Reuters

Es el último gran bastión rebelde donde 30.000 militantes opositores y 3 millones de civiles se preparan para resistir la ofensiva de Damasco y sus aliados. Las potencias también juegan un papel preponderante.

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Puede ser la última gran batalla en Siria. El presidente Bashar al-Asad y su aliado ruso llevan la delantera, pero la resistencia de los rebeldes promete ser dura. El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, confirmó que sus aviones de guerra ya bombardearon objetivos estratégicos en Idlib. La ofensiva es inminente.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aliado de la coalición de oposición en otra zona del país, advirtió vía Twitter que responderá ante un “ataque despiadado”. Y agregó: “rusos e iraníes (aliados de Asad) cometerían un grave error humanitario si toman parte”. Pero sus advertencias parecen no tener mayor efecto.

El ministro de relaciones exteriores de Rusia, Sergei Ryabkov, dijo que las acciones rusas “minimizarían” los muertos dentro de la población civil y que sus operativos tenían objetivos precisos.

Por lo menos 3 millones de personas viven en el último bastión de la oposición y se preparan para resistir. El Gobierno de Damasco anunció la ofensiva contra Idlib, una provincia fronteriza con Turquía. En la región se considera que la tercera parte de los rebeldes son yihadistas afiliados a Al Qaeda. La milicia hegemónica es Hayat Tahrir al islam, un reducto del Frente Al Nusra.

Idlib, Siria

Los turcos juegan un rol importante en esa guerra. Ocupan el norte de Siria y han ubicado puestos de observación en torno a Idlib: La frontera está sellada por todos sus frentes.

Naciones Unidas alertó que 800.000 refugiados sirios podrían huir en masa hacia Turquía y pidió a los gobierno de Turquía y Rusia hablar y evitar un desangre.

El viernes 7 de septiembre se reunirán en Teherán los aliados de Asad y representantes del Gobierno turco. Según Ryabkov, el encuentro ayudará a “clarificar la situación militar en Siria”.

¿Quién controla qué en Siria?

Luego de casi ocho años de guerra, el balance de fuerzas en el país árabe se ha transformado y simplificado. El territorio está divido y controlado por unas pocas fuerzas ante el avance y el éxito militar de Asad.

En el 2015, Bashar al-Asad controlaba menos de una quinta parte del territorio. Pero desde la entrada de Rusia en la guerra su suerte cambió. Ahora el Gobierno controla más de la mitad del país, incluso las áreas más pobladas y las principales ciudades. También la frontera con Líbano, parte de la zona limítrofe con Jordania y los principales campos de petróleo y gas.

En Idlib permanecen los rebeldes que no tienen un apoyo directo de ninguna fuerza extranjera. La facción dominante es una alianza de grupos yihadistas derivados del Frente Al Nusra, un grupo que era acusado por las Naciones Unidas de terrorista. En esa región también viven más de medio millón de personas que huyeron de otros enclaves rebeldes derrotados.

Turquía entró en Siria en 2016 y apoyó abiertamente uno de los grupos rebeldes. Su ofensiva creó un arco en la zona fronteriza de Afrin al oeste, cerca de Idlib. Y no parece que Erdogan se vaya a retirar pronto de la zona. Ha ayudado a los rebeldes a formar una administración local y una fuerza policial, construyó hospitales e instaló un sistema postal y de servicios públicos turco.

Las fuerzas Democráticas Sirias ahora controlan un cuarto del este de Siria

Los kurdos, de las YPG, controlan vastas áreas al noreste del país. En el 2014 cuando el autodenominado grupo Estado Islámico avanzaba a grandes pasos, los kurdos, con apoyo de Estados Unidos, se unieron a otros rebeldes para detenerlos. Y lo lograron.

Formaron entonces las Fuerzas Democráticas Sirias, una alianza de milicias kurdas y árabes. Ahora controlan un cuarto del este de Siria, incluyendo Raqa, que fue la capital de lo que controlaba el grupo Estado Islámico.

Como si no fueran suficientes actores en este conflicto, Estados Unidos tiene una base desde 2016 en Tanf, cerca de la frontera entre Jordania e Irak. La base también está en un punto estratégico de la autopista que une Bagdad con Damasco.

El grupo Estado Islámico todavía sobrevive en Siria. El grupo que una vez controló la mayor parte del territorio del este ahora mantiene una franja al norte del Éufrates cerca de la frontera con Irak y algunas zonas distantes en el desierto.
A pesar de lo que pase en Idlib, la guerra en Siria se podría transformar en un conflicto de baja intensidad al que no se le ve salida pronta.

Con Reuters

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