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Muere otro manifestante en protestas en la ciudad iraquí de Basora

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Basora (Irak) (AFP)

Un manifestante murió el miércoles en Basora, durante una nueva jornada de protestas en esa ciudad petrolera del sur de Irak, donde la víspera fallecieron seis manifestantes.

Las autoridades aseguran haber ordenado a los policías y soldados desplegados alrededor y en el interior de la sede de la gobernación que no dispararan con fuego real.

Sin embargo, sí hubo tiros al aire y hacia los manifestantes durante el día, informaron corresponsales de la AFP.

El miércoles por la noche, Mehdi al Tamimi, jefe del consejo gubernamental de derechos humanos en la provincia de Basora, anunció que un manifestante había muerto y otros 25 habían resultado heridos, algunos de ellos de gravedad.

El actual movimiento empezó en Basora el 8 de julio para protestar, entre otros asuntos, por la corrupción y la falta de servicios públicos en la región.

El martes, los manifestantes lanzaron cócteles Molotov y fuegos artificiales contra el edificio de la gobernación, epicentro de las protestas, hasta altas horas de la noche.

Fue allí donde murieron seis manifestantes y 20 resultaron heridos, según Al Tamimi, que acusó a las fuerzas de seguridad de abrir fuego contra los participantes en la protesta.

- Infraestructuras deficientes -

El comandante de las operaciones en Basora, el general Jamil al Chommari, indicó por su parte que "30 miembros de las fuerzas de seguridad sufrieron heridas por lanzamientos de granadas y objetos incendiarios", acusando a individuos violentos de estar detrás "de los asesinatos" de manifestantes.

El miércoles por la tarde, las fuerzas de seguridad, que llevan tres días patrullando por el centro de la ciudad, intentaron contener a miles de manifestantes que se acercaban a la sede de la gobernación. Varios de ellos lanzaron cócteles Molotov y fuegos artificiales contra el edificio, y algunos inmuebles anexos quedaron arrasados por las llamas.

Al menos 22 personas murieron desde el inicio el 8 de julio de la protesta contra los servicios públicos deficientes, los frecuentes cortes en el suministro de electricidad y de agua, el desempleo crónico y la incompetencia del Estado y de los hombres políticos.

En varios casos, los defensores de los derechos humanos acusaron a las fuerzas de seguridad, mientras que las autoridades culparon a "vándalos" infiltrados entre los manifestantes.

El representante de la ONU en Irak, Jan Kubis, pidió "calma" y exhortó a las autoridades "evitar el recurso a la fuerza letal desproporcionada contra los manifestantes"

Un caso de contaminación del agua en la provincia de Basora, que ha llevado a más de 20.000 personas al hospital, ha avivado la protesta contra las autoridades.

En julio, el gobierno anunció un plan de emergencia de miles de millones de dólares para el sur del país, que no sufrió la guerra contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), pero necesidad inversiones para mejorar unas infraestructuras deficientes.

Pero los manifestantes recelan de las promesas de un gobierno saliente, mientras continúan las difíciles negociaciones para renovar la dirección del país.

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