Canadá sigue optimista con el TLCAN y EEUU apunta a China

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Washington (AFP)

Canadá expresó este jueves optimismo por un acuerdo sobre el TLCAN con Estados Unidos que, a su vez, parece encaminarse a asestar un nuevo golpe comercial a China.

Las conversaciones con Canadá, el mayor socio comercial de Estados Unidos, parecen encaminarse hacia un pacto para modernizar el tratado de libre comercio TLCAN, que data de 1994, luego que Washington alcanzó ya un acuerdo con México.

En cambio, no hubo negociaciones con China para resolver las controversias bilaterales y Trump podría imponer este mismo jueves nuevos aranceles a productos de la segunda economía mundial con lo que la mitad de todo lo que le compra quedaría gravado.

Al dar cuenta a la prensa de los avances hacia un TLCAN 2.0 con su formato trilateral, la ministra canadiense de Exteriores Chrystia Freeland dijo que las discusiones técnicas sobre asuntos clave se mantienen con muestras de "buena voluntad de ambas partes".

Freeland se reunió en Washington con el Representante Comercial de Estados Unidos Robert Lighthizer y declaró luego que funcionarios de los dos países "estan trabajando constructivamente, muy intensamente".

Rehusó empero dar más detalles o indicar si las tratativas seguirán en el fin de semana. Sólo dijo que "el trabajo sigue" y que está enfocacada en alcanzar un buen acuerdo.

"Realmente confiamos que es posible un acuerdo bueno para Canadá, bueno para Estados Unidos y bueno para México y estamos trabajando para ello", afirmó.

Las conversaciones, que llevan un año, habían encallado en la insistencia de Canadá por mantener el mecanismo de solución de controversias del TLCAN que Washington rechaza. A su vez, Estados Unidos quiere que Canadá reduzca el control su mercado de lácteos.

- Aranceles a China -

Además del TLCAN, Washington tiene otra decisión comercial que tomar. Este jueves expira el plazo de las audiencias públicas sobre tarifas punitivas por 200.000 millones de dólares que la Casa Blanca quiere aplicar a China y supuestamente Trump impondrá inmediatamente.

De ser así, el total de los aranceles de Estados Unidos llegaría a productos chinos por 250.000 millones de dólares; lo que equivale a casi la mitad de todas las importaciones del año pasado.

Trump tiene a Pekín entre ceja y ceja desde que entró a la Casa Blanca en enero de 2017. El presidente mantiene una sostenida presión para que China cambie su política comercial y permita más importaciones. Apunta también a reducir el déficit comercial con China de 335.000 millones de dólares.

En Pekín, el ministerio de Comercio dijo que prepara represalias que aplicará en cuanto Estados Unidos le imponga nuevos aranceles.

"Si dogmáticamente Estados Unidos implementa nuevas medidas tarifarias contra China, China deberá tomar las necesarias contramedidas", dijo Gao Feng, vocero del ministerio.

Esas contramedidas incluyen aranceles a productos importados de Estados Unidos por 60.000 millones de dólares, añadió.

Hasta ahora, China aplicó represalias por el mismo monto que le aplicó Washington pero, dado que importa desde Estados Unidos menos de 200.000 millones de dólares, se está quedando sin margen para equipararlas.

No obstante expertos advirtieron que China tiene otras formas de contragolpear; entre ellas imponer reglamentaciones y barreras no tarifarias.

El último intento solucionar el diferendo entre las mayores potencias mundiales fue a fines a finales de agosto con reuniones entre funcionarios de bajo nivel pero nada emergió de esas conversaciones.

Gao dijo que ambas partes se mantienen en contacto e "intercambian opiniones sobre asuntos de preocupación mutua para trabajar en la resolución de los problemas comerciales entre China y Estados Unidos".

El empresariado estadounidense está crecientemente preocupado por el intercambio de aranceles por cuanto esas medidas elevan los costos de producción y perjudican a granjeros y consumidores de Estados Unidos.