Reunión de crisis en Irak con Basora a sangre y fuego

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Bagdad (AFP)

El primer ministro iraquí denunció el sábado un "sabotaje político" en Basora, ciudad petrolera donde 12 personas murieron esta semana en violentas manifestaciones convocadas contra el incompetencia de los políticos y el caos social imperante en el país.

Ante el parlamento, y junto a varios de sus ministros, Abadi instó a hacer una distinción entre lo que denunció como "la dimensión política" del movimiento y el "asunto de los servicios públicos".

Los manifestantes reclaman su parte de los ingresos que genera el petróleo --7.700 millones de dólares en agosto-- en una provincia que no sufrió la reciente guerra contra el grupo Estado Islámico pero que atraviesa una crisis sanitaria sin precedentes agravada por un escándalo de contaminación del agua que llevó al hospital a 30.000 personas

Desde el martes, los manifestantes atacan las sedes de las instituciones públicas, las residencias de los responsables públicos, así como los partidos y grupos armados presentes en la ciudad. El viernes ingresaron en el predio de un yacimiento petrolero al norte de Basora.

Ante 172 diputados de los 329 electos en mayo, los ministros encargados de las fuerzas del orden aseguraron haber tomado las medidas adecuadas, ya que sus tropas son acusadas por los defensores de los derechos humanos por su actuación durante las manifestaciones de Basora.

Al menos 27 personas han muerto desde el inicio de los disturbios en julio, de las cuales 12 en los últimos siete días.

- Mas violencia -

Reflejo de la tensión reinante entre Bagdad y esta región costera fue el duro enfrentamiento entre Abadi y el gobernador de Basora, Asaad Al Eidani, presente en el parlamento.

Éste acusó al jefe de gobierno no haber sopesado la magnitud de la crisis, mientras que Abadi le replicó que su lugar estaba más en Basora que en la capital.

La ciudad petrolera vivió el viernes otra noche a sangre y fuego, y el gobierno anunció haber destinado nuevos fondos para paliar la crisis. Sin embargo los manifestantes aseguran que los fondos de urgencia --anunciados ya desde el mes de julio-- no han llegado aún.

Este sábado, la situación seguía siendo tensa. Cuatro cohetes cayeron por la mañana en el recinto del aeropuerto de Basora, aunque sin perturbar el tráfico. El origen de los disparos se desconoce.

Cansados de esperar unos servicios públicos eficaces y la destitución de los dirigentes corruptos, los habitantes de Basora han retomado las protestas que habían empezado a principios de julio, y que se vieron temporalmente apaciguadas por aquellas promesas del gobierno de invertir millones de dólares para mejorar la situación.

Esa cólera popular se ha exacerbado por una sequía que reduce dramáticamente la producción agrícola.

Cientos de manifestantes prendieron fuego el viernes al consulado iraní en Basora, así como numerosas sedes de instituciones públicas o de partidos políticos fueron incendiadas.

En Teherán, un portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Bahram Ghassemi, denunció un "ataque salvaje", según la agencia iraní Fars

- Parálisis -

Esta crisis se produce en un contexto de grave parálisis política en Bagdad.

Tras largos meses para llevar a cabo el recuento de votos de las legislativas de mayo, el lunes el dividido Parlamento iraquí no se puso de acuerdo para elegir a su presidente, en la sesión inaugural

Moqtada Sadr, ganador de las legislativas, y exjefe de milicia convertido en adalid de manifestaciones anticorrupción, dio un de plazo hasta el domingo a ministros y diputados para reunirse. De lo contrario, "que dejen sus puestos", advirtió

Por su lado, el gran ayatolá Ali Sistani, más alta autoridad religiosa chiita del pais, denunció el viernes, en un sermón pronunciado por un representante, "el mal comportamiento de los altos dirigentes".