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Los alumnos de Guta Oriental vuelven a la escuela

4 min
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Kafr Batna (Siria) (AFP)

Al primer timbrazo, cientos de alumnos entran en la escuela de Kafr Batna, en el antiguo enclave rebelde de Guta Oriental, reconquistado en la primavera (boreal) por el régimen sirio durante una devastadora ofensiva.

Más de cuatro millones de niños sirios están regresando a la escuela para comenzar el nuevo curso en zonas controladas por las fuerzas gubernamentales, según el ministerio de Educación.

Abdel Rahman, de 17 años, juega al fútbol en el patio de la escuela de Kafr Batna, en los alrededores de Damasco.

Durante los años de guerra, este adolescente perdió a muchos compañeros. "Estamos dispersos, algunos murieron, otros huyeron hacia el norte", incluso hacia Idlib, el último bastión rebelde en el país, dijo el joven a la AFP.

En un salón, la profesora de árabe Batul Jardat, de 30 años, intenta distender el ambiente preguntándoles a sus treinta alumnos cómo fueron sus vacaciones de verano.

"Algunos me dijeron: 'contamos los disparos de obuses', otros rieron con cierto sarcasmo. Y, otros se lamentaron: 'no hay nada bello en la vida'", suspira la docente.

Ninguno de sus alumnos --señala-- ha "tenido una infancia normal o una vida estable" debido a la guerra que desgarra a Siria desde 2011, cobrándose más de 350.000 vidas.

Durante la recuperación de la Guta Oriental por parte del régimen murieron más de 1.700 civiles, según la oenegé Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, denunció un "infierno en la Tierra".

- Sin libros -

Originaria de Kafr Batna, Batul Jardat había abandonado la pequeña ciudad, sitiada por mucho tiempo, para refugiarse en Damasco durante cinco años. Regresó sólo después de que el ejército sirio anunciara que Guta Oriental era un lugar "seguro".

Sin embargo, este regreso está lejos de ser una vuelta a la normalidad para la maestra. "Me siento rara, al igual que ellos", dice, señalando a sus alumnos.

"Todo es nuevo: sus rostros, los pupitres, las paredes renovadas", añade. "Inclusive, la calma es algo nuevo, tanto para ellos como para mí".

Para la docente, este año escolar será "un verdadero desafío": deberá llenar las lagunas en términos de aprendizaje, pero también lidiar con "el frágil estado psicológico en el que se encuentra la mayor parte de los alumnos".

Los niños también se enfrentan a una "gran escasez de maestros y personal administrativo", dice a la AFP Yusef Mansur, un profesor de 28 años que imparte su clase en un salón contiguo.

- Desafiar al miedo -

En Kafr Batna, seis nuevas escuelas pueden acoger alumnos en esta vuelta a clases, afirman las autoridades locales. El ministerio de Educación dice que ha reabierto en total 785 escuelas en todo el país en 2018.

En la entrada de la escuela en la que enseña Batul Jardat, la directora dispone de una pequeña mesa para atender a los padres que llegan para inscribir a sus hijos.

"Inscribimos a unos 70 alumnos por día", destaca Samar al Jatib, ataviada con un vestido amplio y suelto, tocada con un ligero velo blanco.

"Actualmente contamos con 19 salones y esperamos duplicar la capacidad, puesto que el número de alumnos aumenta día a día", agrega con rostro sonriente esta ciencuentona.

Con 13 años, Amar Hajo forma parte de los estudiantes que nunca abandonaron la pequeña ciudad, a pesar de los bombardeos mortíferos. Cuando regresa a pie a su casa al finalizar su jornada escolar, al verlo su madre suelta un suspiro de alivio.

Antes, "él tenía miedo de ir a la escuela, y a mí me aterrorizaba la idea de que lo alcanzara un disparo de artillería", comenta.

Como resultado de esto, el adolescente perdió muchas clases. "En los últimos años, no ha aprendido nada, salvo la violencia y el léxico de la guerra", se lamenta. "No podía tomar cursos de computación o idiomas", añade.

"Espero que ahora pueda ponerse al día y cumplir su sueño de estudiar para ingeniero eléctrico", apostilla.

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