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CBI vota nuevas cuotas para la caza de ballenas por comunidades indígenas

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Florianópolis (Brasil) (AFP)

En un extraño momento, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) votó el miércoles en forma abrumadora para respaldar la caza de ballenas, pero estrictamente para pequeñas capturas de subsistencia emprendidas por algunas comunidades, principalmente en el Ártico.

La votación confirmó un compromiso de larga data con la llamada caza aborigen de subsistencia (ASW), por razones nutricionales y culturales, que continúa siendo una excepción a la prohibición de la caza comercial de ballenas desde hace décadas.

Pero algunas ONG temen que el voto pueda facilitar el regreso de la caza comercial de ballenas a gran escala, al ser promovido por Japón y otras naciones balleneras en una reunión de la CBI en Brasil.

"Son extremadamente preocupantes las consecuencias de volver a la caza comercial de ballenas", dijo Aimee Leslie, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

Ryan Wulff, comisionado de Estados Unidos ante la CBI, dijo por su lado que este "importante acuerdo brinda a nuestras comunidades nativas la flexibilidad que tanto necesitan para operar de manera más segura en condiciones ambientales peligrosas, que varían de un año a otro".

El tema es muy delicado porque Japón, con el respaldo de Islandia, Noruega y algunas otras naciones, está utilizando muchos de los mismos argumentos culturales para reclamar un retorno a la caza comercial de ballenas en la 67ª reunión de la IWC en Brasil.

La CBI votó por 68 a 7 para establecer una cuota de captura de cientos de cetáceos minke, ballena jorobada y de Groenlandia durante los próximos seis años para las comunidades en Alaska, Rusia, Groenlandia y Bequia, en San Vicente y las Granadinas.

"Primero que todo quiero dar gracias a Dios" por el resultado de la votación, dijo Crawford Patkotak, de la Comisión Ballenera Esquimal de Alaska. "Esto significa mucho para nuestra gente, vivimos en condiciones duras, este es un gran día para nosotros, la gente del norte", añadió.

- Objeciones de ONG -

Los estados que se oponían a la caza de ballenas habían planteado objeciones a un plan original para la renovación automática de las cuotas después de seis años, y una prórroga de las cuotas no utilizadas de año en año.

El WWF dijo que un compromiso en el que el comité científico de la CBI supervisará la renovación de las cuotas establece un precedente peligroso.

"Básicamente dieron luz verde a la renovación automática sin establecer cómo se abordarán las preocupaciones o preguntas", dijo Leslie, de WWF.

"Las líneas se vuelven cada vez más borrosas entre los diferentes tipos de caza de ballenas y eso es extremadamente preocupante para el futuro de los cetáceos y cómo se manejará la caza de ahora en más, especialmente con una comisión sin poder a partir de ahora".

La propuesta de Japón de regresar a la caza comercial de ballenas se presentará en la CBI a finales de esta semana.

Islandia, que continúa cazando ballenas, desafiando una moratoria de 32 años, recibió con beneplácito la aceptación general del comité científico de cazar algunas poblaciones de ballenas para comunidades indígenas, diciendo que era un cambio en la posición de la CBI.

Nicolas Entrup, de la ONG suiza OceanCare, acusó a Islandia de intentar "instrumentalizar los derechos de los indígenas a la caza de ballenas. Para nosotros es muy importante que mantengamos la diferenciación entre la caza ballenera de subsistencia, que es para subsistencia y necesidades culturales, y la caza comercial de ballenas".

Patkotak fue uno de los varios capitanes de caza de ballenas de la península Chukotka de Rusia y Alaska que hizo una presentación en la reunión de CBI, en la que llevó a la sala el frío problema de la vida real.

El capitán, que representa a 150 capitanes cazadores de ballenas en 11 ciudades esparcidas en 1.000 millas de Alaska del Norte, dijo que las cuotas eran tomadas a la ligera, particularmente porque fueron rechazadas en el pasado por la CBI.

"Esto es algo por lo que nosotros hemos luchado muchos años, para ver este día en el que podemos vivir en paz nuestras vidas, sin ansiedad para proveer de comida a nuestra gente".

La Fundación Whaleman, con sede en Hawái, dijo que las comunidades de Makah en Alaska y Bequia "no tienen una verdadera necesidad de subsistencia" y no deberían tener cuotas para matar a las ballenas. La isla caribeña de Bequia recibió una cuota para cazar cuatro ballenas por año.

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