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Suecia: la izquierda se quedó finalmente con una estrecha victoria en las elecciones

Los funcionarios electorales cuentan las papeletas en un centro de Malmo, Suecia el 11 de septiembre de 2018.
Los funcionarios electorales cuentan las papeletas en un centro de Malmo, Suecia el 11 de septiembre de 2018. Johan Nilsson / TT News Agency / Reuters

Luego del último recuento, la coalición del Gobierno saliente se quedó con una tímida victoria. Está seguida de cerca por la centroderecha, que ya tendió la mano a su principal contrincante. Por su parte, la ultraderecha quiere invitarse en el juego.

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Es el resultado definitivo y oficial pero no despeja las dudas que surgieron tras la votación del pasado domingo. El “Bloque Rojo-Verde”, que permitió al primer ministro, Stefan Löfven, gobernar durante el último mandato, logró su primera posición con el 40,7% de los votos y 144 escaños. Una victoria con sabor a empate, pues la “Alianza” de centroderecha obtuvo el 40,2% y tendrá a 143 diputados.

El bloqueo político está solo por empezar, ya que nadie llegó a los 175 escaños de la mayoría absoluta. Intensas negociaciones serán necesarias para que se pueda constituir un ejecutivo.

Por su parte, la extrema derecha encarna con la figura joven de Jimmie Åkesson, su consolidación como tercera fuerza política del país. Pese a no haber obtenido la masiva votación que algunos analistas preveían, los Demócratas de Suecia (DS) alcanzaron el 17,5% y tendrán a 62 representantes en el Riksdag, el Parlamento sueco.

La derecha tradicional y sus aliados volvieron a rechazar cualquier colaboración con los nacionalistas. En respuesta, el jefe de DS afirmó que no apoyará en ningún caso un Gobierno minoritario de este bando. “Nuestros enemigos nos obligaron a luchar hasta la muerte por nuestra cultura y la sobrevivencia de nuestro país”, dijo el líder de la formación en la cámara.

El Partido Moderado, cabeza de la “Alianza”, prefirió tender la mano a Löfven y su “bloque”. Los conservadores pidieron a la izquierda dejar el poder a su favor. Una propuesta que incluye la salida del actual primer ministro pero que permitiría una participación de la mayoría saliente en este eventual nuevo gabinete.

Una proposición que Stefan Löfven rechazó inmediatamente. El presidente del Partido Socialdemócrata, que domina la esfera política sueca desde hace un siglo, tiene que lidiar con uno de los peores resultados de la historia de su partido. Sin embargo, es consciente de que sus adversarios de derecha moderada también perdieron mucha influencia y que su formación continúa siendo la más votada de Suecia. Una especie de milagro en vista de la caída a pique de la socialdemocracia en toda Europa.

Con EFE y Reuters

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