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Cultura

Esta 33° Bienal de São Paulo sí ensalza al verdadero arte

Bajo la fórmula "afinidades afectivas", el comisario Gabriel Pérez-Barreiro ha logrado que la bienal de esta edición tenga más riqueza artística que nunca. Al transgredir su rol de curador y compartirlo con los artistas, ha dado espacio a una mirada autónoma y diversa que no tiene el corsé de una sola "temática centralizada".

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La Bienal de São Paulo lleva desde 1951 impulsando el papel del arte en Latinoamérica y el mundo, pero paradójicamente nunca había sido tan artística como lo es en esta trigésimo tercera edición.

La razón es que su curador, el español Gabriel Pérez-Barreiro, ha concebido las 600 obras de este año (de más de 100 artistas) sin el corsé fijo de este tipo de muestras; sino que bajo el lema "afinidades afectivas" ha dejado que nazcan múltiples visiones y formas de arte (al final, así es la cultura) dando libertad y protagonismo tanto al público como al artista.

Así Pérez-Barreiro ha creado una bienal sin temática, con la meta de "explorar una alternativa a la temática centralizada de curaduría, que se ha vuelto el modus operandi incuestionable de las bienales de arte contemporáneas", dijo a AFP el curador, con la idea de crear un hilo conductor basado únicamente en el arte.

Además de eso, dio libertad a 12 proyectos personales que él mismo escogió y permitió a otros 7 artistas dirigir sus propias muestras colectivas y contextualizarlas con otras, replanteando la relación curador-tema-artista dándoles "real autonomía" y alejándose "de un espectáculo monolítico hacia una experiencia polifónica, defendió Pérez-Barreiro.

Para el argentino Alejandro Corujeira (Buenos Aires, 1961) no es que la Bienal carezca de tema, sino que "intenta centrar la atención en la obra de arte; la intención del comisario es que tú te puedas acercar a una obra de forma más directa, emocional, y con un punto de contemplación", nos explicó vía Skype.

Corujeira es uno de los doce artistas que, hasta el 9 de diciembre, fecha en la que culmina la exposición brasileña, presentará su obra de forma individual. Formado en Bellas Artes y afincado en España, ocupa la única entreplanta de la Bienal, lo que le inspiró a crear unas esculturas que dieran esa sensación de no estar "ni en la tierra, ni en el cielo".

Alejado de la geometría de sus inicios, ahora propone una obra de gran formato "dinámica y orgánica (...) trabajada en madera y con una serie de líneas en el suelo hechas de cobre, un material que conduce mucho la temperatura y en general las piezas tienen como una cierta levedad y calidez. Me gustaría que la gente pudiera conectar emocionalmente con esas piezas".

Alejandro Corujeira, a partir de estos altos muros amarillos y anaranjados, y otras nueve pinturas, busca que las personas "se enfrenten por primera vez a (estas piezas), y en cada uno estará la sensación de si es más grato o menos, si ante ellas pierden la sensación espacial o al contrario buscan referencias y las encuentran".

En esta crónica hablamos también de la nueva edición Visa Pour l'Image, que reúne en Francia al mejor fotoperiodismo; desarrollamos el Festival de Cine de Toronto, con el polémico documental de Michael Moore sobre el poder de Donald Trump; y escuchamos el nuevo sencillo de la chilena Mon Laferte, "El Beso".

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