Delpozo, un soplo de aire fresco en la semana de la moda de Londres

Anuncios

Londres (AFP)

Con tejidos vaporosos, cortes en movimiento e imprescindibles motivos florales, la firma española Delpozo llevó este domingo un soplo de aire fresco con su colección primavera/verano 2019 a la London Fashion Week, donde parece determinada a quedarse al menos de momento.

Las referencias a la naturaleza y al arte son ya una marca de la casa creada en los años 1970 por Jesús del Pozo y cuyas riendas creativas tomó el catalán Josep Font en 2012 tras la muerte del fundador.

En esta ocasión, una flor --la sutil glicinia-- y un poco conocido diseñador italiano que trabajaba el cristal de Murano en los años 1950 --Fulvio Bianconi-- sirvieron de base a Font para desarrollar una colección que él define con una única palabra: "fresca".

"Todo es muy ligero, como agua, como cristal, no por los colores sino por el movimiento al andar y las estructuras cubiertas por tejidos ligeros que dan un aspecto vaporoso", explicó el modisto a la AFP poco antes del desfile.

Las siluetas de Font son etéreas, frágiles, ultrafemeninas, con mangas hasta el codo u hombros descubiertos, cuellos camiseros y escotes con grandes volantes florales, pantalones anchos por encima del tobillo y voluminosas faldas evasé.

Los colores, a menudo pastel pero a veces intensos como en un estampado de hojas verdes sobre fondo fucsia, están inspirados por la obra de Bianconi.

"Pintaba unos colores y hacía unas formas orgánicas maravillosas y para la base hemos partido de ahí", explica Font.

En las telas, el creador ha optado por las sedas, los linos, las lanas frías, las viscosas de algodón, la ligereza del tul y fil coupé para dar al conjunto "como un soplo de aire fresco".

El de Font es un "estilo onírico, de sueños y que tiene que ver con mundos irreales y con poesía", dice a la AFP Laura Luceño, profesora del Centro Superior de Diseño de Moda de la Universidad Politécnica de Madrid (CSDMM).

- "Influencers" y "celebrities" -

Pocos zapatos de tacón y muchas sandalias romanas, adornadas con lentejuelas, vinilos y prismas de resina, que se atan con largas cintas hasta la rodilla, dan un aire clásico a los vestidos de rayas en georgette de seda, a las faldas y camisas asimétricas que arrastran por detrás, a los abrigos cortos y amplios.

También la glicinia deja su huella en la paleta de colores con tonalidades del blanco al lila y en los tocados de las modelos, que desfilaron al ritmo de un solitario baterista sobre una alfombra blanca sorteando los asientos del público dispuestos en una espiral geométrica en torno a un árbol con racimos de la flor.

Font, arquitecto de formación, volvió a elegir el impresionante edificio art deco de inmensos ventanales del Royal Institute of British Architects, donde en febrero realizó su primer desfile en Londres tras pasar cinco años en la Fashion Week de Nueva York.

"En realidad es solo cambiar de ciudad porque hoy en día todo es tan global que aunque lo presentes aquí o lo presentes donde sea evidentemente todo el mundo lo está viendo", dice el diseñador, asegurando que le apetecía cambiar y Londres es una ciudad que le gusta.

En Nueva York había llegado a lo más alto, de Michelle Obama a Melania Trump pasando por innumerables estrellas de Hollywood. Sus diseños tienen en Estados Unidos un éxito indiscutible.

"Es la firma española que ha entrado con más fuerza en ese mercado internacional", asegura Luceño. "Ha tenido mucha repercusión, 'influencers' y 'celebrities' han usado sus diseños y han hablado de la firma", subraya.

¿Tiene más recorrido ahora en Europa? "Creo que tenemos el mismo recorrido en todo el mundo", asegura Font. "Esta semana hemos abierto tres tiendas en Corea del Sur y en abril abrimos una en Dubái, estamos trabajando en todos los mercados".

Font desfiló hace diez años en el pret-a-porter y en la alta costura de París con su propia marca, que ya no puede utilizar por un diferendo judicial con su exsocia inversora. Pero no parece ansioso por volver a la meca de la moda con Delpozo, al menos por ahora.

París "no es algo que se me pase por la cabeza", afirma. "Hoy estamos aquí y estoy feliz (...) acabamos de llegar a Londres y no hemos hablado" de una evolución hacia otro lugar.