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Hong Kong limpia sus calles tras el paso del supertifón Mangkhut

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Hong Kong (AFP)

Los hongkoneses salieron este lunes a limpiar las calles de árboles caídos y montañas de escombros de todo tipo tras el paso del devastador supertifón Mangkhut.

Las estaciones de metro estaban atestadas de gente que intentaba subir a las trenes, cuya regularidad era menor a lo normal por los daños provocados por la tormenta en las líneas de alta tensión. Todos los autobuses estaban inmovilizados por los árboles caídos.

Para algunos, ir a sus trabajos era una carrera de obstáculos a causa de las ramas, los árboles caídos y arrancados e incluso las vías de ferrocarril arrancadas.

Las escuelas permanecieron cerradas y los empleados municipales limpiaban las calles. Los hongkoneses criticaron a Carrie Lam, jefa la de gobierno de esta excolonia británica que regresó a China en 1997, por no haber decretado un día libre.

Lam dijo a la prensa que esa decisión la debían tomar los empleadores, pero subrayó que éstos no debían amonestar a los empleados si llegan tarde o si no pueden llegar a sus trabajos.

La foto de una inmensa multitud apretada como sardinas en las estación de metro Tai Wai, acompañada del hashtag #thankscarrie se volvió viral en las redes sociales.

"Había árboles caídos por todas partes, no hay coches ni autobuses", dijo David Milligan, un abogado que trabaja en Central, el distrito de negocios en el corazón de Hong Kong. "Me puse zapatillas porque sabía que iba a tener que saltar obstáculos", dijo a AFP.

El tifón Mangkhut dejó decenas de muertos en Filipinas. En Hong Kong resultaron heridas 300 personas pero nadie murió.

Muchos empleados tomaban fotos de los rascacielos con las ventanas destrozadas.

- Inundaciones -

Los ruidos de motosierras se escuchaban en todo Hong Kong. Los obreros limpiaban las calles y reparaban los edificios dañados. Muchos vidrios estallaron por el viento y volaron techos y carteles viales.

Las zonas costeras estaban repletas de todo tipo de escombros y rocas que trajeron las olas gigantescas.

En Tseung Kwan O, un barrio de la parte continental de Hong Kong repleto de rascacielos, los habitantes contaron el miedo que tuvieron durante la tormenta.

"Sentí cómo se balanceaba el edificio. Nuestra familia quería bajar a la planta baja pero los ascensores no funcionaban", dijo Fu, una mujer de 62 años.

En Lei Ye Mun, un pueblo al borde del mar conocido por sus restaurantes, los habitantes intentaban abrirse paso a través de las rocas, los vidrios y las ramas.

Desde esta localidad se ven los rascacielos de Hong Kong. Las viviendas son pequeñas y se llega a ellas por calles muy estrechas. Las olas inundaron el pueblo, así como las casas.

Muchos de sus habitantes evacuaban el lunes el lodo de sus casas. Los muebles y electrodomésticos estaban destruidos, como en la casa de Cheng.

Cheng explicó a AFP que tardó meses en reconstruir su casa tras el paso del tifón Hato el año pasado. "Me ocuparé de esto con calma", dijo, agregando que prefería vivir en un rascacielos pero el tiempo de espera para obtener una vivienda social era muy largo.

Algunos habitantes del pueblo se fueron antes de la llegada del tifón, pero otros prefirieron quedarse.

"Se acababa de terminar la reconstrucción de nuestra casa", cuenta Ng, que construyó sus propias protecciones con sacos de arena y planchas de madera.

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