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'Deja vu' en la nominación del elegido de Trump a la Corte Suprema

4 min
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Washington (AFP)

Dos académicas, dos jueces conservadores, dos denuncias de corte sexual: casi tres décadas después del cuestionado nombramiento de Clarence Thomas a la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, una sensación de 'deja vu' sobrevuela la nominación del elegido de Donald Trump, Brett Kavanaugh.

En 1991, Anita Hill, una profesora de derecho, testificó con visible incomodidad ante una comisión exclusivamente masculina en el Senado estadounidense, en una audiencia en la que detalló acusaciones de acoso sexual contra el actual juez Thomas, entonces candidato a la máxima instancia judicial del país.

Washington ahora se prepara para un escenario similar, cuando en una audiencia pública programada para el lunes se espera que la académica californiana Christine Blasey Ford testifique contra Kavanaugh, a quien acusa de agresión sexual.

Pero en el contexto del movimiento #MeToo, que desde al año pasado destapó comportamientos de abuso sexual en todo el mundo, muchos se preguntan ¿será esta vez diferente?

El 11 de octubre de 1991, Hill enfrentó un intenso interrogatorio cuando acusó a Thomas, con quien había trabajado la década anterior, de haberle hecho comentarios sexualmente explícitos durante largo tiempo.

Thomas, propuesto por el entonces presidente George H.W. Bush, siempre negó las acusaciones. Él, al igual que Hill, es negro y siempre sostuvo que el proceso era un "linchamiento" racista.

El testimonio de Hill fue televisado y 20 millones de estadounidenses fueron testigos del palpable escepticismo de los 14 senadores de la comisión.

La mayor parte del proceso, que duró tres días, estuvo dedicado a cuestionar la credibilidad de la acusadora.

"¿Es usted una mujer despechada?", le preguntaron. "¿Tiene usted una actitud militante con respecto a los derechos civiles?". "¿Cuán creíble es su testimonio?", fue otra de las preguntas.

Thomas acabó confirmado por 52 en 48 votos.

Hill perdió su batalla, pero se convirtió en una inspiración para muchos: 1992 fue llamado "Año de la mujer" por el gran número de mujeres entraron al Congreso.

Y a partir de entonces se duplicaron las denuncias por acoso sexual en el trabajo.

Veintisiete años después, otra académica pone en aprietos a un nominado a la Corte.

- ¿Una nueva era? -

Ford, una académica de 51 años experta en investigación en el campo de la psicología, acusó a Kavanaugh, de 53 años, de agredirla sexualmente en una fiesta en la década de 1980.

Ella afirma que Kavanaugh y uno de sus amigos, ambos borrachos, la acorralaron en una habitación e intentaron mantenerla a la fuerza en una cama para tocarla e intentar desvestirla.

También dijo que Kavanaugh le tapó la boca para evitar que gritara.

Al igual que Hill, Ford intentó inicialmente preservar su anonimato y sus acusaciones se filtraron a la prensa cuando fue lanzado el proceso de nominación.

Ford también tuvo que someterse al detector de mentiras, a pedido de su abogado, como una forma de probar su credibilidad.

Y quizás una de las mayores similitudes es que, al igual que Thomas, Kavanaugh negó las acusaciones.

El próximo lunes, Ford y Kavanaugh deberán enfrentarse a la misma instancia que Hill y Thomas, pero el Estados Unidos de 2018 no es el mismo de 1991.

El número de mujeres electas, que aunque todavía son mucho menos que los hombres, ha aumentado y el comité incluye ahora a cuatro senadoras.

Y el movimiento #MeToo creó un espacio de diálogo en todo el país sobre la violencia sexual y las desigualdades de género, provocando la caída de hombres poderosos como el productor de Hollywood Harvey Weinstein en octubre de 2017.

El presidente de la Comisión Judicial del Senado, el republicano Chuck Grassley canceló la votación prevista para el jueves, afirmando que "cualquier persona que anuncia algo como lo ha hecho Ford merece ser escuchada".

La principal asesora de Trump y una de las personas más cercanas al presidente en la Casa Blanca, Kellyanne Conway dijo que Ford no debería ser "insultada" ni "ignorada".

Pero la cuestión de si ella va a ser tomada en serio sigue siendo una pregunta sin contestar.

Muchos conservadores han denunciado que el proceso es un intento a último minuto de desbaratar el nombramiento.

Para Hill, que publicó una tribuna en The New York Times este martes, el hecho de que el panel "todavía carezca de un protocolo para investigar el acoso sexual y las acusaciones de ataques que emergen durante las audiencias de confirmación, sugiere que el comité ha aprendido muy poco".

"La opinión pública espera más de nuestro gobierno que en 1991", dijo, destacando que la forma en la que se desarrolló su audiencia "dio a los empleadores el permiso para manejar mal las denuncias de acoso en el entorno laboral durante las décadas siguientes".

"Con la mayor consciencia actual que hay sobre la violencia sexual, corresponde un aumento de la responsabilidad al respecto de nuestros representantes", dijo.

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