La ONU pide que el ejército de Birmania se retire de la política

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Rangún (AFP)

Un grupo de investigadores de la ONU pidió en un informe publicado este martes al gobierno de Birmania que saque al ejército de la política del país por su implicación en el "genocidio" de los musulmanes rohinyás.

El gobierno birmano "tiene que seguir el proceso para retirar a los militares de la vida política" impulsando la revisión de la Constitución en ese sentido, indica el informe.

A pesar de la llegada al gobierno en 2016 de la premio Nobel de la paz Aung San Suu Kyi, los militares siguen teniendo un papel clave en el sistema político de Birmania y controlan tres ministerios (Defensa, Interior y Fronteras).

Además supervisan la atribución de un cuarto de los escaños del Parlamento, lo que le permite bloquear cualquier enmienda constitucional que limite sus poderes.

Los investigadores de la ONU reclaman también la destitución de los jefes militares. Piden que el jefe de las Fuerzas Armadas, Min Aung Hlaing, y otros cinco uniformados de alto rango sean procesados por "genocidio", "crímenes contra la humanidad" y "crímenes de guerra".

La misión de la ONU, que no fue autorizada a entrar en Birmania, interrogó a más de 850 víctimas y testigos y utilizó imágenes satélite.

"Asesinatos", "desapariciones", "tortura", "violencias sexuales", "trabajo forzado", el informe detalle una larga lista de crímenes cometidos contra los rohinyás que constituyen "los crímenes más graves de acuerdo al derecho internacional".

También exhorta a que cesen "todas las operaciones militares (...) ilegales, inútiles o desproporcionadas, en particular cuando apuntan a civiles" y pide a las autoridades birmanas "no obstaculizar el regreso seguro y duradero" de la minoría rohinyá.

Más de 700.000 miembros de esta minoría huyeron en 2017 de Birmania y hallaron refugio en Bangladés.

La ONU pide asimismo a las autoridades birmanas, en coordinación con la Cruz Roja y Bangladés, que identifiquen la cantidad de personas muertas o desaparecidas.

Las informaciones recopiladas por los investigadores sugieren que la estimación de 10.000 muertos, adelantada por Médicos Sin Fronteras, es "prudente".