La reanudación de la ofensiva sobre Hodeida en Yemen amenaza la ayuda humanitaria

Anuncios

Adén (AFP)

La reanudación de la ofensiva de las fuerzas progubernamentales yemenitas y la coalición liderada por Arabia Saudita para desalojar a los rebeldes huties del puerto de Hodeida (oeste) hace temer un nuevo drama humanitario.

Hodeida es el principal punto de entrada de las importaciones y del auxilio humanitario internacional en Yemen, donde tres de cada cuatro personas necesitan ayuda, principalmente alimentaria, según la ONU. El país se encuentra igualmente amenazado por una tercera ola de cólera.

El lunes la coalición anunció que "una operación militar destinada a liberar Hodeida y su puerto comenzó en varios ejes".

Los hutíes, apoyados por Irán, acusaron a la comunidad internacional de complicidad con el "terrorismo" de Arabia Saudita y de sus aliados.

"Almacenes internacionales de alimentación fueron tomados como objetivo [el lunes] en Hodeida, lo que muestra claramente que Estados Unidos, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y sus aliados tienen la intención de convertir en blancos legítimos a estos depósitos y barrios densamente poblados para sus operaciones terroristas", declaró Mohammed Ali al Huti, jefe del Consejo Supremo Revolucionario de los rebeldes.

No se pudo verificar estas afirmaciones por fuentes independientes.En el pasado, la coalición saudita acusó a los hutíes de utilizar instalaciones civiles para esconderse o protegerse durante sus operaciones.

El 13 de junio de 2018, las fuerzas progubernamentales y sus aliados Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos lanzaron el asalto sobre el puerto de Hodeida. Los emiratíes habían dado a la ONU hasta el 12 de junio para encontrar una solución y obligar a los hutíes a abandonar Hodeida sin luchar.

Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos afirman que tomaron medidas para asegurar la continuidad del flujo de la ayuda humanitaria pese a la operación militar.

La guerra en Yemen enfrenta a las fuerzas progubernamentales y a los rebeldes hutíes, que controlan vastos territorios y cuya capital es Saná.

El conflicto causó unos 10.000 muertos, más de 56.000 heridos y provocó la peor crisis humanitaria en el mundo, según la ONU.