Cumbre Intercoreana

Las Coreas aceleran su acercamiento

Personas viendo retransmisión de la llegada del presidente surcoreano, Moon Jae-in, en Pyongyang desde Seúl, Corea del Sur, el lunes 17 de septiembre de 2018.
Personas viendo retransmisión de la llegada del presidente surcoreano, Moon Jae-in, en Pyongyang desde Seúl, Corea del Sur, el lunes 17 de septiembre de 2018. Kim Hong-Ji / Reuters

Con una paz definitiva en el horizonte, se reúnen nuevamente los dirigentes del Norte y del Sur. Mientras reina la incertidumbre acerca del papel de Estados Unidos en el proceso, Kim Jong-un y Moon Jae-in intensifican los gestos de desescalamiento.

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Está en juego el fin definitivo de una guerra. Entre junio de 1950 y julio de 1953, Corea del Norte y Corea del Sur se enfrentaron en un sangriento conflicto que nadie ganó. Este episodio, que dejó a millones de víctimas, fue el más caliente de la Guerra Fría y concluyó con un simple armisticio; lo cual significa que las Coreas siguen oficialmente en guerra.

Corea vivió un siglo XX difícil. A partir de 1910, cayó bajo el dominio del Japón imperial, junto a la mayor parte del sureste asiático y pocos años después de que su principal protector, China, se haya desplomado frente a las tropas de Tokio. Siguió un periodo de ocupación que se ilustró, entre otras acciones, por masacres y el reclutamiento forzado de decenas de miles de coreanos para el esfuerzo de guerra de Japón.

En 1945, se rindió la nación del Sol Naciente frente a los Aliados y la península coreana terminó partida entre las dos potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. La Unión Soviética quedó encargada de administrar el Norte y Estados Unidos el Sur, con punto de demarcación el paralelo 38.

Ambos países trabajaron con ahínco para desarrollar Estados que pudiesen incluir bajo sus respectivas influencias, en vísperas de la inevitable confrontación de sus bloques ideológicos. Una estrategia que llevó al dramático episodio de la guerra, que separó al territorio con la misma línea de demarcación que en 1945.

Pasar la página de un sangriento siglo XX

Este lunes 17 de septiembre, ondeaban las banderas de la Unificación en el asfalto del aeropuerto de Pyongyang. En una acogida meticulosamente preparada por las autoridades norcoreanas, Kim Jong-un y su hermana Kim Yo-jong recibieron calurosamente al presidente y a la primera dama de Corea del Sur.

Es la tercera vez que se reúnen los líderes de las Coreas y tal vez el más importante recalentamiento desde la Declaración Conjunta Norte-Sur de junio del 2000 y el Manifiesto de Paz de 2007.

Además del esperado tratado de paz, se esperan de Corea de Norte nuevos gestos concretos sobre su desnuclearización. De hecho, este encuentro tiene lugar luego de que las Naciones Unidas emitieron dudas acerca de la viabilidad de este proceso que inició tras la reunión de Donald Trump y Kim Jong-un.

Un estancamiento que se acompaña con la permanencia de las sanciones internacionales que aíslan a Pyongyang en el escenario internacional. Unas sanciones que se convirtieron también en un pretexto de un nuevo fuego cruzado diplomático entre Rusia y Estados Unidos. Pues Washington insiste en que Moscú trata de eludirlas a toda costa.

Con AFP

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