Kévin Mayer, la ambición sin límites del 'Cristóbal Colón del decatlón'

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París (AFP)

Muy reciente aún su récord del mundo de decatlón, que considera "el mejor día" de su vida, el francés Kévin Mayer, de 26 años, quiere aún explorar sus límites deportivos y alargar su carrera hasta los Juegos de Los Angeles-2028.

Con la voz aún algo afónica por los festejos que sucedieron al récord del fin de semana, pero con un tono tranquilo y reposado, Mayer visitó el martes las oficinas de la AFP para hablar de su histórica plusmarca (9.126 puntos), realizada entre el 15 y el 16 de septiembre en el Decastar de Talence (suroeste de Francia).

"Creo que el domingo, en la jabalina, viví el mejor momento de mi vida. Momentos increíblemente fuertes, a veces negativos, a veces 'superpositivos'. Es esa montaña rusa de emociones, esa explosión de sentimientos la que da importancia a lo vivido en esa prueba, más allá del número de puntos que hice".

"Disfruté mucho durante las pruebas, pero desde que entré (en el vestuario) se hablaba del récord del mundo, toda esa presión que me caía sobre los hombros... fue duro gestionarlo", admite.

- "Ir aún más allá" -

Mayer, un maestro en el arte de controlar su cuerpo (1,86 m, 82 kg) y sus emociones, explica que "no es posible mantenerte concentrado durante dos días, los nervios fatigan mucho. Por ello, el objetivo del decatleta es tratar de desconcentrarse entre las pruebas, que no se parecen nada técnicamente".

En esos momentos, trata de "bajar el ritmo cardíaco para que el cuerpo recupere un poco". Mayer, por ejemplo, hizo uso de la apnea antes del lanzamiento de disco durante el pasado fin de semana, pero rápidamente vuelve a 'conectarse', a veces con la ayuda de una pequeña pelota que bota sobre la pista.

En el pasado Campeonato de Europa de Berlín, en agosto, Mayer se presentó como gran favorito al título, pero tuvo que abandonar tras sumar tres nulos en el salto de longitud.

"Fue una decepción, un fracaso para mí, porque si no hubiese errado en los saltos, podría haber batido el récord del mundo en el Europeo de Berlín", asegura convencido.

Pero ese fracaso "me dejó un mes de más para entrenarme, progresar un poco más para tener aún un poco más de margen sobre el récord del mundo".

Pero lo ocurrido en Berlín no le provocó un deseo de revancha. "No soy alguien vengativo, no tenía un 'nudo en el corazón' por querer demostrar algo a alguien".

Si alguien se inquieta por la motivación de Mayer para regresar a los entrenamientos una vez logrado el récord del mundo, nada más lejos de la realidad. Todo lo contrario. Mayer no se pone límites.

"Tengo la impresión de ser un poco el Cristóbal Colón del decatlón. Ahora, todo lo que vaya a descubrir no habrá sido descubierto antes por nadie más. Me tocará a mí encontrar aquello que me haga progresar más, para ir más allá aún".

- El título olímpico en mente -

Uno de sus objetivos futuros será, por supuesto, el título olímpico, que sumaría al oro Mundial logrado en Londres-2017.

"Claro que hace años que pienso en el título olímpico. Creo que tendré el papel de 'super favorito' en los Juegos de Tokio (2020) y sería una gran decepción no ganar (...) Lo que es seguro es que lo daré todo por ser campeón olímpico. Es un sueño de niño".

Mayer no solo no tiene intención de llegar a los Juegos de París dentro de seis años (2024), una eternidad en una disciplina como el decatlón, tan agotadora físicamente, sino que el francés tiene intención de alargar su carrera hasta Los Angeles-2028, cuando tendrá ya 36 años.

"Estoy seguro de llegar a 2024, pero sería mejor llegar hasta 2028. Tengo la suerte de estar acompañado por un preparador físico (Jérôme Simian) al que considero uno de los mejores en su campo, que hace que casi nunca me lesione y que hace que cada año progrese. No sabemos hasta dónde puedo llegar y eso es lo mejor. No tengo en absoluto la impresión de haber llegado a la cima, sino de estar al comienzo y de construir poco a poco muchas cosas. Y en ese proceso de construcción no sé hasta dónde puedo llegar".