Penuria de gasolina y precios por las nubes en Saná

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Saná (AFP)

El taxista Fahed Othman aguarda desde hace dos días delante de una gasolinera de Saná, capital de Yemen, un país asolado por años de guerra.

"No tengo otra elección más que esperar", dice a la AFP el hombre de 35 años. Cuando le llega el turno le anuncian que no queda gasolina.

Al igual que él, cientos de yemenitas esperan pacientemente cada día en las gasolineras de Saná, una ciudad de más de dos millones de habitantes que sigue en poder de los rebeldes hutíes, apoyados por Irán.

Las condiciones de vida, cada vez más difíciles, aumentan la frustración de la población.

Cuatro años de guerra y el bloqueo de hecho impuesto por Arabia Saudita han provocado penuria y disparado los precios.

Los precios del gas, del diésel y de la gasolina subieron un 25% desde noviembre de 2017, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (Ocha).

Los hutíes acusan a las fuerzas progubernamentales (respaldadas por una coalición militar bajo mando saudí) de bloquear el suministro de gasolina.

Algunos habitantes acusan a las autoridades rebeldes y a los comerciantes de enriquecerse a costa de ellos.

- Mercado negro -

"Los comerciantes se aprovechan de la situación almacenando la gasolina para venderla más cara en el mercado negro", asegura Ahmed al Rawdi, un habitante de Saná, señalando con el dedo una gasolinera. Según él, cerró con el pretexto de falta de carburante. "Dicen que andan escasos, pero sus depósitos están llenos", añade.

Las autoridades rebeldes aseguraron que en los últimos días hubo escasez debido a la reanudación de la ofensiva de las fuerzas progubernamentales contra el puerto de Hodeida (oeste), después de 11 semanas de tregua.

Hodeida es el principal punto de entrada de las importaciones y de la ayuda humanitaria internacional en Yemen, que casi no produce petróleo debido a la guerra.

En noviembre de 2017, Arabia Saudita reforzó el bloqueo del puerto después del disparo de un misil rebelde contra Riad pero desde entonces, ante la presión internacional, aligeró las medidas.

Sadam Ghaleb, un habitante de Saná, afirma que "el verdadero problema no es el transporte desde Hodeida, porque hay petróleo en el mercado negro, sino las autoridades que quieren iniciar una crisis para hacer subir los precios".

Mahdi al Mashat, un responsable político de los hutíes, alzó el tono el martes amenazando con encarcelar a todos los comerciantes culpables de "esconder gasolina o de hacer subir los precios", según un comunicado difundido por la agencia rebelde Saba.

- "En busca de todo" -

El empresario de Saná Mohsen Mheimed, de 38 años, lleva cuatro días sin trabajar por falta de gasolina.

"Necesito un mínimo de 20 litros diarios", afirma a la AFP. "Para llenar un solo coche tengo que esperar varios días; entre tanto no puedo trabajar".

Arabia Saudita justifica el bloqueo diciendo que Hodeida es un punto de partida para ataques rebeldes y un lugar por el que Irán suministra armas a los hutíes. Teherán lo desmiente.

La guerra en Yemen opone las fuerzas favorables al presidente Abd Rabbo Mansur Hadi, apoyadas por Riad y Abu Dabi, a los hutíes, respaldados por Teherán y que a finales de 2014 se apoderaron de regiones extensas del país.

Desde el comienzo de la intervención de la coalición antirrebelde en marzo de 2015, el rial perdió en torno a dos tercios de su valor respecto al dólar. Para intentar apoyar la moneda y luchar contra la inflación, el Banco Central ha tomado una serie de medidas, aumentando por ejemplo varias tasas, informó el miércoles Saba, la agencia de prensa de los rebeldes.

Sufwan al Khulani, un veinteañero, se queja de que la guerra "ha destruido" el país y sus habitantes. "Estamos constantemente en busca de gasolina, en realidad en busca de todo".

La guerra en Yemen ha causado unos 10.000 muertos, más de 56.000 heridos y "la peor crisis humanitaria del mundo", según la ONU.