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Arzobispo de NYC pide ayuda a exjueza para analizar respuesta a abusos sexuales

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Nueva York (AFP)

El arzobispo de Nueva York encargó el jueves a una exjueza estadounidense examinar todas las medidas tomadas por su diócesis frente a los abusos sexuales, un gesto que refleja la presión sobre la jerarquía católica estadounidense tras una serie de escándalos.

El cardenal Timothy Dolan, cuya diócesis está en Manhattan y quien aseguró que la Iglesia católica estadounidense vive "un verano de infierno", admitió que si bien había tomado una serie de medidas para prevenir abusos, los obispos comenzaban a "perder la confianza" de los fieles.

"Escucho a mi pueblo, a mi clero, y a la comunidad en un sentido más amplio (...) decir que quieren que les rindamos cuentas, quieren transparencia, acción", declaró el cardenal en una conferencia de prensa. "Si pierdo la confianza de mi pueblo y mi entorno, no me queda gran cosa".

El cardenal de 68 años explicó que pidió un "estudio exhaustivo" sobre la manera en que la diócesis maneja las acusaciones de abusos sexuales de menores por parte de curas, diáconos u obispos a la muy respetada exjueza federal Barbara Jones, que fue recientemente mediadora en la investigación del abogado de Donald Trump, Michael Cohen.

Jones tendrá "un acceso completo a nuestros archivos, a nuestros empleados y a mí mismo personalmente", aseguró el prelado.

Esta investigación confiada a la exjueza se suma a varias medidas anunciadas el miércoles por la conferencia de obispos estadounidenses.

La conferencia anunció sobre todo la creación de una línea telefónica para recibir quejas de abusos sexuales perpetrados por obispos, que será manejada por "una tercera parte". También prometió publicar un "código de conducta" para los obispos.

Los anuncios tienen lugar tras una serie de escándalos que sacudieron a la Iglesia estadounidense este verano boreal, y que llevaron a fiscales de varios estados del país, entre ellos Nueva York, a anunciar grandes investigaciones sobre las denuncias.

El cardenal Theodore McCarrick se vio obligado a renunciar en julio, luego de ser acusado de abuso sexual de un adolescente hace varias décadas.

En agosto, un voluminoso informe dejó al descubierto décadas de abusos sexuales perpetrados en el seno de la Iglesia católica de Pensilvania.

Y a fines de agosto, una carta abierta del arzobispo conservador Carlo Maria Vigano, que acusó al papa Francisco de haber ignorado advertencias sobre McCarrick, tensó aún más el clima y reveló las divisiones de los obispos estadounidenses frente a la dirección impulsada por el papa argentino.

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