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La cumbre de las Coreas finalizó en el emblemático monte Paektu

El presidente surcoreano Moon Jae-in y el líder norcoreano Kim Jong-un posan ante las cámaras en la cima del monte Paektu, en Corea del Norte, el 20 de septiembre de 2018.
El presidente surcoreano Moon Jae-in y el líder norcoreano Kim Jong-un posan ante las cámaras en la cima del monte Paektu, en Corea del Norte, el 20 de septiembre de 2018. Pyeongyang Press Corps / Pool vía Reuters

El presidente surcoreano, Moon Jae-in, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, visitaron el emblemático monte Paektu para finalizar su cumbre de tres días que reforzó los lazos entre ambas naciones.

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Después de las negociaciones nucleares, la caminata por la montaña. En el último día de la cumbre intercoreana, el líder norcoreano Kim Jong-un invitó al presidente surcoreano Moon Jae-in a viajar al emblemático monte Paektu, el punto más alto de la península coreana situado a una altura de 2.744 metros sobre el nivel del mar.

Este volcán inactivo, ubicado en el norte del país, en la frontera con China, es también un punto de concentración de mitos y símbolos, explotado al máximo por la propaganda norcoreana para fundar la legitimidad de la dinastía Kim. Tanto así que los miembros de la familia gobernante son oficialmente designados como descendientes del "linaje del monte Paektu".

En el marco de las tres cumbres que han celebrado este año, Moon, nacido en el sur e hijo de refugiados norcoreanos que huían de la guerra, le había expresado su deseo a Kim de poder visitar Paektu desde la ladera norcoreana.

Moon y Kim y las primeras damas surcoreana y norteña, Kim Jong-sook y Ri Sol-ju, despegaron en sus respectivos jets presidenciales del aeropuerto de Sunan en Pyongyang y aterrizaron en el aeródromo de Samjiyon, según informó la oficina presidencial de Seúl.

Enseguida, un vehículo transportó a Kim y Moon a las faldas del monte, llegaron a Chonji, el famoso cráter considerado el mayor símbolo nacional tanto en el norte como en el sur de la península.

Muy pocos surcoreanos han logrado subir al cráter desde la ladera sur, situada en Corea del Norte, debido a las largas etapas de desencuentro entre los dos países, que técnicamente aún permanecen en guerra desde 1950.

Una cumbre que estrecha lazos y disminuye las tensiones militares

El ascenso al monte Paektu fue el cierre simbólico ideal para que los líderes de las Coreas exhibieran una vez más la buena sintonía y el creciente acercamiento entre los dos países, que firmaron el 19 de septiembre una declaración conjunta que potencia los lazos bilaterales y un tratado para rebajar las tensiones militares.

Pero el encuentro no solo sirvió para reunir a las dos Coreas sino que también fue útil para que Pyongyang continuara mostrando su interés por desmantelar más instalaciones de su programa nuclear a cambio de que EE. UU. implementara lo acordado en la cumbre de Singapur del 12 de junio.

Pyongyang considera clave la firma de un tratado de paz que ponga fin al estado de guerra de más de 60 años en la península a cambio de clausurar su programa de armas.

Por eso la mediación de Moon y el compromiso mostrado por Kim tras la cumbre han alegrado a Washington, donde el presidente estadounidense, Donald Trump, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, recibieron positivamente el resultado del encuentro intercoreano.

Kim Jong-un quiere una segunda cumbre con Donald Trump

Durante la rueda de prensa de cierre de la cumbre de tres días, el primer mandatario surcoreano señaló que el líder norcoreano quiere encontrarse nuevamente con el presidente Donald Trump para tener diálogos sobre el desarme nuclear.

El presidente del Sur señaló, además, que le llevara un mensaje privado de Kim a Trump cuando se encuentre con el mandatario estadounidense en Nueva York la próxima semana durante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Con EFE y Reuters

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