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Distensión Coreas

Los dirigentes de ambas Coreas, en la cumbre del mítico monte Paektu

na foto de 2015 que muestra al líder norcoreano Kim Jong-un en la cima del Monte Paektu.
na foto de 2015 que muestra al líder norcoreano Kim Jong-un en la cima del Monte Paektu. KCNA a través de KNS / AFP
Texto por: Sébastian Seibt
4 min

Los dirigentes de las dos Coreas se encontraron durante la cumbre en Pyongyang, consagrada a las negociaciones sobre el tema nuclear. Se separarán el jueves, tras una excursión al monte Paektu, un volcán cargado de símbolos.

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Después de las negociaciones sobre el tema nuclear, va el paseo por la montaña. El dirigente norcoreano Kim Jong-un invitó al presidente surcoreano Moon Jae-in a una excursión al monte Paektu para finalizar, el jueves 20 de septiembre, una visita de tres días a Pyongyang del hombre fuerte de Seúl. Es, quizás, una nimiedad para la mayoría de los espectadores, pero para los coreanos significa mucho.

Porque el monte Paektu, desde lo alto de sus 2.744 metros, no es solamente el punto culminante de la península coreana. Este volcán dormido, situado al norte del país en la frontera con China, concentra también varias mitologías y símbolos, explotados a ultranza por la propaganda norcoreana para fundar la legitimidad de la dinastía Kim. A tal punto que los miembros de la familia dirigente son oficialmente designados como descendientes del “linaje del monte Paektu”.

“Tierra sagrada”

Todo empieza con Kim Il-song, el padre fundador de la República democrática popular de Corea. Según la historia oficial norcoreana, él habría dirigido la guerrilla contra las fuerzas de ocupación japonesas durante la Segunda Guerra mundial desde una base secreta en el monte Paektu.

Sin ese refugio montañoso, la península coreana probablemente seguiría siendo japonesa, afirma Pyongyang. Luego, la propaganda convirtió el volcán en el lugar de nacimiento de Kim Jong-il, hijo de Kim Il-song, mientras que la mayoría de los historiadores occidentales están de acuerdo en que nació en un campo de refugiados en la exURSS.

A partir de ese momento, el monte Paektu hace parte de la imaginería oficial del régimen. Es también durante esta época que las autoridades empiezaron a organizar una red inmensa de galerías subterráneas, con fábricas, hangares e incluso bases navales.

Solo queda Kim Jong-un quien, por su parte, no tenía ningún vínculo directo con la famosa montaña. Una mancha sobre su hoja de vida que el jóven dictador eliminó, realizando varios “peregrinajes” a la punta del volcán. En 2015, el régimen organizó una gran ofensiva mediática para subrayar la importancia de estos ascensos.

La canción 'Iremos al monte Paektu' le rinde homenaje al apego de Kim Jong-un a esta “tierra sagrada”, mientras que numerosas fotos han inmortalizado al dirigente, de pie con sus zapatos de cuero perfectamente embetunados, en la llegada de su ascenso en 2015. Bajo Kim Jong-un, también se ha sospechado que Corea del Norte ha encubierto un área de pruebas de bombas atómicas bajo la montaña, con el riesgo de despertar un volcán que, en el 946, tuvo la cuarta erupción más importante en la historia de la humanidad.

La herencia de la primera dinastía coreana

Este vínculo con el monte Paektu es especialmente importante para la familia Kim porque permite crear la ilusión de una continuidad con figuras legendarias de la historia coreana. Este volcán habría resguardado, hace más de 2.300 años, la “ciudad celeste” en la que habría nacido Tangun, el fundador de la primera dinastía coreana. Un personaje central de la cultura popular, que simboliza la emergencia de un sentimiento de unidad entre el pueblo coreano.

No es sorprendente que los dirigentes norcoreanos, tan apegados a la idea de juntar a ambos países vecinos bajo su autoridad, quieran cultivar esto último con semejante mito fundador. Así, en 1994 Kim Jong-il gastó varios millones de dólares para erigir un monumento a la gloria de Tangun sobre el monte Paektu (en el que ya se encuentra su supuesta tumba), mientras que el país estaba sumido en la hambruna.

Nadie duda que ambos presidentes tengan presente el mito de Tanjun y la unidad de las Coreas cuando asciendan juntos a la cima del volcán. Para ellos, esto será la pequeña huella simbólica que le pondrá un punto final a los tres días de negociaciones durante los cuales con frecuencia se trataron de normalizar las relaciones entre ambos países que, oficialmente, siguen en guerra.
 

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