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El Consejo Europeo rechaza la propuesta de May para el Brexit

El primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, el presidente francés, Emmanuel Macron y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, durante la cumbre informal de los líderes de la Unión Europea en Salzburgo, Austria, el 20 de septiembre de 2018.
El primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, el presidente francés, Emmanuel Macron y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, durante la cumbre informal de los líderes de la Unión Europea en Salzburgo, Austria, el 20 de septiembre de 2018. Leonhard Foeger / Reuters

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, aseguró que el plan de la primera ministra británica “no funcionará”, el presidente francés lo calificó de “inaceptable”. El bloque se negó a posponer el plazo de negociaciones más allá de octubre.

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Durante la cumbre informal de líderes celebrada este jueves 20 de septiembre, los 27 países de la Unión Europea dijeron no. No a la última propuesta de la primera ministra británica, Theresa May, de pactar un Brexit blando que había sido presentada durante una cena el miércoles por la noche en Salzburgo.

La Unión Europea pidió al Reino Unido revisar su plan de cooperación económica entre Londres y los 27 países una vez que se materialice la salida del Reino Unido del bloque. Y es que en la propuesta presentada por May, llamada ‘Chequers’, la mandataria pedía concesiones difíciles de aceptar para para los socios.

Entre ellas destacan la demanda de una libre circulación de mercancías entre las dos Irlandas y la posibilidad de ejercer el veto de facto en la futura legislación de la Unión Europea, especialmente en lo relativo a aspectos financieros.

Concretamente y respecto al comercio en territorio irlandés, el plan buscaba crear un área de libre comercio con la Unión Europea después de la salida del bloque, algo que evitaría controles de aduanas y mantendría abierta la frontera irlandesa.

Tusk: ‘el plan amenaza con socavar el mercado común’

Pero las ideas planteadas en Chequers fueron rotundamente rechazadas por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk: "el marco propuesto para la cooperación económica no funcionaría porque amenaza con socavar el mercado común", aseguró el líder comunitario en una rueda de prensa realizada una vez finalizada la cumbre. Y añadió que la cuestión irlandesa "necesita más que buenas intenciones" y "garantías fuertes, claras y precisas".

Aunque hubo una postura aún más tajante, la del presidente francés, Emmanuel Macron, quien calificó el plan británico de “inaceptable” porque, al igual que mantuvo Tusk, afirmó que las ideas que contiene "no respetan la integridad del mercado único". Sin embargo el mandatario concedió a May reconocimientos en materia de seguridad.

Pese a las demandas de Reino Unido, "los 27" fueron igual de estrictos en su negativa a alargar el plazo de las negociaciones hasta noviembre: “En octubre, esperamos el máximo progreso y resultados”, presionó Tusk “Y solo entonces decidiremos si se dan las condiciones para convocar otra cumbre en noviembre". Por lo que la mandataria contará con poco más de cuatro semanas para reformar su propuesta.

May, entre la espada y la pared

Por su parte, May destacó que Chequers es "la única propuesta sobre la mesa" que garantiza un movimiento de bienes "sin fricciones", la ausencia de una frontera física entre Dublín y Belfast y la integridad del Reino Unido. Aun así, anunció que presentará "dentro de poco tiempo" una nueva propuesta sobre la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

A pesar de la aparente firmeza de la mandataria en su postura, no es poco a lo que se enfrenta May al llegar a casa. Tras el referendo celebrado en 2016, la sociedad británica quedó fuertemente dividida. Tan intensa es la presión dentro de sus propias filas para conseguir un Brexit tajante y afín a los intereses económicos británicos, como lo es la de la oposición, que pide la anulación del proceso y la permanencia de Reino Unido dentro del bloque.

En una entrevista realizada con el diario Huffington Post, el jueves 20 de julio, el exsecretario de Estado para el Brexit, David Davis, quien renunció el pasado 8 de julio, afirmó que hasta 40 legisladores del Partido Conservador están dispuestos a votar contra May cuando la nueva propuesta se someta ante el Parlamento en caso de que esta no garantice un acuerdo más agudo.

Ese panorama aumenta la probabilidad de que el Reino Unido deje la Unión Europea sin haber llegado a un pacto con "los 27". Las fracturas en el Gobierno también podrían provocar un llamado a comicios anticipados. Incluso una tercera opción, que siempre ha estado sobre la mesa, pero que el Ejecutivo británico ha querido evitar a toda costa, podría materializarse: la realización de un segundo referendo.

El 29 de marzo de 2019 es la fecha fijada para el Brexit. El tiempo se agota y la presión comunitaria se hace cada vez más palpable sobre el Reino Unido, cuya economía se vería altamente afectada en caso de que la salida de la Unión llegara a realizarse sin haber alcanzado un acuerdo con el bloque.

Con EFE y Reuters.

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