Saltar al contenido principal
Arte+France 24

Cuba y el último escape hacia el sueño americano

Con la investidura de Donald Trump como presidente, la política migratoria de los Estados Unidos se ha endurecido terriblemente. ¿Qué ha quedado del sueño americano de los balseros cubanos?
Con la investidura de Donald Trump como presidente, la política migratoria de los Estados Unidos se ha endurecido terriblemente. ¿Qué ha quedado del sueño americano de los balseros cubanos? ARTE

Después de que Barack Obama eliminó la política ‘Pies secos, pies mojados’, poco antes de dejar la Casa Blanca, la llegada de migrantes cubanos a Estados Unidos se redujo dramáticamente, pero la ilusión de buscar un mejor futuro permanece intacta.

Anuncios

"El sueño americano siempre queda mientras persista la pesadilla comunista en Cuba", dice Omar López, director de derechos humanos de la Fundación Nacional Cubano-Americana.

Lo que cambió no fue la determinación de los cubanos de viajar hacia lo que muchos consideran la "libertad" sino las posibilidades de hacer realidad ese deseo, porque antes estaban cobijados por la política migratoria "Pies secos, pies mojados", que funcionó desde 1995 hasta 2017.

Con esa medida, quienes decidían abandonar la isla y llegaban a tierra norteamericana tenían derecho a quedarse en el país y obtenían la residencia, pero si eran atrapados antes de tocar suelo debían devolverse. El riesgo era enorme, pero la recompensa, para ellos, no tenía precio.

Bajo ese amparo, tan solo durante el año fiscal de 2016, 56.404 ciudadanos caribeños lograron ingresar a Estados Unidos, según cifras de la Aduana y Protección Fronteriza de ese país, pero el número cambió cuando en la isla recibieron la noticia de que ya no tendrían el estatus de migrantes "especiales".

"Lo único que se me ocurre es que fuera una venganza contra la comunidad cubana"

La decisión de Barack Obama de no permitir que más migrantes cubanos se convirtieran en ciudadanos americanos, después de que su Gobierno se caracterizó por la inclusión, parece incomprensible para la diáspora cubana residente en Estados Unidos.

“Lo único que se me ocurre es que fuera una venganza contra la comunidad cubana, que mayormente sigue votando al Partido Republicano. También Obama podría haber querido pasarle la cuenta, cerrándole la válvula de escape de la emigración a Raúl Castro, que tan mal respondió a su política de acercamiento", opinó Hugo Landa, director de 'Cubanet News'.

En el año fiscal de 2017, que acabó el pasado octubre, se redujo en un 71 % las llegadas de "balseros" que intentaban tocar tierra norteamericana. Según la Guardia Costera, ese mismo año fueron interceptados 1.934 cubanos que trataron de ingresar de forma marítima al país a través del Estrecho de Florida. Para muchos ese sería su último viaje hacia el sueño americano y, quizás, el más infructuoso de todos.

"Mientras duró, la política significó la garantía de aceptación de los ciudadanos que arriesgaban su vida para acceder al sueño de libertad y el reconocimiento de una situación política excepcional en Cuba, por sufrir la única dictadura comunista del hemisferio", señaló López.

Cerca de 150 kilómetros de mar y muchas ilusiones una vez pisen tierra

Para abandonar el país hay que tener paciencia, coraje y suerte. Algunos construyen sus propias balsas, que tienen capacidad de transportar hasta 15 personas por el estrecho de Florida, que separa por 150 kilómetros a la isla de la península de Florida, Estados Unidos. También utilizan lanchas, que son más rápidas que los botes habituales, aunque por ellas pagan más dinero.

"Los cubanos van a seguir saliendo de Cuba porque todavía está la dictadura, sigue la represión y no hay oportunidades económicas. Por eso el flujo de migrantes sigue igual, lo único que buscan son nuevas rutas", advirtió López.

Otros deciden emprender la huida por tierra, atravesando países centroamericanos hasta llegar a México para intentar cruzar por Texas, a donde va la mayoría.

La ilusión de un nuevo comienzo supera la incertidumbre del escape y da una luz de esperanza, aunque la llegada de Miguel Díaz-Canel a Cuba ofrezca un panorama de continuismo.

"Con Díaz-Canel no hay cambio y aunque el ambiente en Estados Unidos es antiinmigrante, pienso que la causa cubana tiene más posibilidades de recibir apoyo bajo una administración republicana que bajo una demócrata", apuntó Landa, aunque Trump ha dicho que no va a revivir la política de "Pies secos, pies mojados".

Boletines de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.