Conflicto

Siria: entre acuerdos y el escalamiento de un mayor conflicto regional

Los niños sirios recién desplazados llegan a un campamento de refugiados en la aldea de Atimah, provincia de Idlib, Siria, el 11 de septiembre de 2018.
Los niños sirios recién desplazados llegan a un campamento de refugiados en la aldea de Atimah, provincia de Idlib, Siria, el 11 de septiembre de 2018. Khalil Ashawi / Reuters

Los últimos anuncios de Rusia y Turquía hacen prever que la guerra en Siria está lejos de su fin, pese al acuerdo de una zona desmilitarizada en la provincia de Idlib.

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Miles de sirios protestaron en las calles de Idlib. Celebraban el acuerdo entre Turquía y Rusia que deja en suspenso lo que parecía una inminente ofensiva de Bashar Al Assad. Pero la realidad es que su suerte todavía está por definirse y serán los poderes regionales quienes lo hagan.

Aunque Assad va ganando militarmente la guerra, desde el ingreso abierto de Rusia en 2015, otros actores definirán su fin. Turquía y Rusia, desde dos frentes distintos, acordaron una zona desmilitarizada en Idlib. En esa zona, las tropas de los dos países se dividieron para controlar la zona y permitir la evacuación de los rebeldes “radicales” cuando deban retirarse el próximo mes.

En Idlib hay facciones de oposición moderadas que están en las mesas de negociación de Astaná y Ginebra, como también grupos radicales yihadistas. Bajo ese pretexto Rusia ha continuado con los bombardeos en algunas áreas.

Ante esa situación el vocero de la presidencia de Turquía, dijo en rueda de prensa: “Es muy importante proteger, apoyar y fortalecer la oposición moderada porque esos desarrollos en terreno determinan quien se va a sentar en la mesa. Cualquier paso hacia ignorarlos, eliminarlos o debilitarlos bajo el pretexto de pelear contra el terrorismo es inaceptable.”

Y aunque el acuerdo en Sochi entre Erdogan y Putin puso fin a la tensión en Idlib, Rusia sigue preocupada por el apoyo de Estados Unidos a los sectores de oposición. El ministro de relaciones exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, advirtió que EE. UU, no debería seguir interviniendo en la guerra en Siria.

Entre el cruce de declaraciones, no parece factible una salida política pronta a la guerra. Los ministros de Exteriores de Turquía, Rusia e Irán tendrán una reunión tripartita en la próxima Asamblea General de la ONU a celebrarse en Nueva York para discutir el tema de Siria.

Damasco, sin embargo, no cesa en su intento por recuperar todo el territorio sirio. En un comunicado afirmó que, aunque le da la bienvenida al acuerdo, el gobierno va a seguir en su tentativa por “recuperar cada pulgada” del país.

Irán, otro de los aliados importantes de Assad, dijo que la “diplomacia responsable” evitó una guerra en Idlib, pero que sigue con el firme propósito de luchar contra el “terrorismo extremista.”

En Idlib viven tres millones de personas. Y Turquía tiene soldados, 122 locaciones y da armas a los rebeldes. El presidente turco teme además el éxodo masivo de refugiados hacia su frontera, en su país ya hay 3.5 millones de refugiados sirios.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mattis, otro país con presencia militar en Siria, restó importancia al acuerdo entre Turquía y Rusia y dijo: “Idlib es uno de los problemas más complejo en un teatro complejo de conflicto. Así que estoy seguro de que no está todo ordenado.” Su declaración sumada a la de los otros países, hace prever que la solución a la guerra Siria no está más en manos de los sirios.

Con Reuters y AFP

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