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Prudente optimismo entre católicos de Hong Kong y Taiwán sobre acuerdo China-Vaticano

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Hong Kong (AFP)

Los fieles que asistían a la misa del domingo en Hong Kong y Taiwán se mostraban optimistas sobre el acuerdo histórico alcanzado por el Vaticano y China, a pesar de los temores de que Pekín aumente su control sobre la iglesia.

De acuerdo con el texto "preliminar" firmado el sábado por el Vaticano y el régimen comunista, el papa Francisco reconoce a varios obispos chinos que habían sido nombrados por Pekín sin su aval y excomulgados de facto.

El cardenal Joseph Zen, un exobispo de la antigua colonia británica conocido por no morderse la lengua, acusó al Vaticano de "renunciar a sus opiniones" antes del anuncio del acuerdo, y poco después añadió que le preocupaba el alcance del texto.

"¿Qué dirá el gobierno a los católicos de China? 'Obedézcannos, la Santa Sede ya está de acuerdo con nosotros'?", escribió en un blog.

El pacto, anunciado tras 67 años de separación entre Roma y Pekín, genera incertidumbre entre millones de católicos chinos, más fieles a "la Iglesia subterránea" que a la "oficial" sometida al régimen.

En las redes sociales, varios internautas acusaban a la Santa Sede de cerrar los ojos "ante una revolución cultural silenciosa" en China, donde se han destruido iglesias en los últimos meses y se reprime la venta de Biblias.

A pesar de todo, los fieles hongkoneses tendían a ser favorables al texto.

En la catedral de la Inmaculada Concepción de Hong Kong, una feligresa que se presentaba con el nombre de Teresa consideraba "positivo que haya más contacto". En su opinión, el acercamiento entre Pekín y el Vaticano no será sinónimo de injerencia en los asuntos de las iglesias católicas de este territorio semiautónomo, controlado por China desde 1997.

- "¿Negociar con el diablo?" -

"Cualquier forma de cooperación entre las dos partes solo puede ser buena", añade Nikki, otra parroquiana. "Siempre y cuando se trate de una cooperación de igual a igual", matiza.

En Hong Kong, con unos 7 millones de habitantes, hay alrededor de 580.000 católicos, que practican libremente su fe, como ocurre con el budismo, el taoísmo o el protestantismo.

En Taiwán, donde también existe libertad de religión, algunos católicos temen que el acuerdo implique la pérdida de un aliado oficial de la isla en Europa.

La isla de Taiwán vive su propio destino desde 1949, cuando los nacionalistas del Kuomintang huyeron de la China continental tras ser derrotados por las tropas de Mao Zedong. Pero Pekín sigue considerándola parte integrante de su territorio.

China exige a sus aliados que rompan relaciones diplomáticas con Taipéi. El Vaticano es uno de los últimos 17 Estados del mundo que reconoce el gobierno de Taiwán.

Varios internautas acusaron a la Santa Sede en la página de Facebook del Liberty Times de Taiwán de "negociar con el diablo", aunque otros fieles se mostraban confiados.

"Creo que, al firmar el acuerdo, la voluntad del papa es promover la libertad religiosa más que establecer relaciones diplomáticas con China, no hay que politizar" el texto, piensa Yuan Shi-min, un fiel en Nuestra Señora de Fátima, en Taipéi.

El taoísmo y el budismo son las creencias dominantes en la isla, pero 300.000 de los 24 millones de taiwaneses son católicos.

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