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Rebeldes proturcos, prudentes sobre el acuerdo de Idlib en Siria

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Beirut (AFP)

Los rebeldes proturcos recibieron con prudencia el acuerdo ruso-turco que prevé la creación de una "zona desmilitarizada" en la provincia de Idlib, último bastión de los insurgentes en Siria, donde un grupo yihadista expresó su rechazo.

Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y Turquía, Recep Tayyip Erdogan, lograron la semana pasada superar sus diferencias respecto a esta región amenazada de sufrir una ofensiva del régimen de Damasco, y anunciaron el establecimiento de una "zona desmilitarizada" antes del 15 de octubre por el cual todos los combatientes yihadistas deberán retirarse, allanando el camino para que las patrullas turcas y rusas controlen el área.

Este acuerdo alejó los temores de una ofensiva inminente en esta provincia.

Más de la mitad de esta provincia del noroeste sirio está controlada por el grupo yihadista Hayat Tahrir al-Cham (HTS), exrama siria de Al Qaida. El resto del territorio está en manos de grupos rebeldes rivales.

En un comunicado difundido el sábado, el Frente Nacional de Liberación (FNL), principal coalición rebelde de Idlib, afirmó que estaba "cooperando plenamente con su aliado turco para contribuir al éxito de los esfuerzos que buscan evitar los sufrimientos de la guerra a los civiles".

"Pero nos mantenemos vigilantes frente a cualquier traición de Rusia, del régimen [de Damasco] o de los iraníes", agregó el comunicado del FNL.

"No abandonaremos nuestras armas, nuestra tierra ni nuestra revolución", prometió el FNL.

Por otro lado, un pequeño grupo yihadista, Hurras al Din, informó en las redes sociales su rechazo al acuerdo ruso-turco.

"Nosotros, en Hurras al-Din, anunciamos nuestro rechazo a esta conspiración", escribieron.

HTS, el grupo yihadista que controla la provincia, no ha dado a conocer su postura.

Según los términos del acuerdo, todas las armas pesadas y los yihadistas deben salir de esta zona.

El ministro ruso de Exteriores Serguéi Lavrov, aseguró el viernes que esta zona "tiene ante todo como objetivo erradicar la amenaza terrorista" y consideró que se trataba de "una medida intermedia (...) pero indispensable" para evitar los ataques contra las fuerzas sirias y la base rusa de Hmeimim en esa provincia.

Unos tres millones de personas ?la mitad de ellas desplazados de otras regiones de Siria? viven en la provincia de Idlib y en zonas insurgentes de las provincias vecinas de Hama, Alepo o Latakia, según la ONU.

La ONU advirtió que un asalto contra Idlib desencadenaría una catástrofe humanitaria y, posiblemente, uno de los peores baños de sangre en los siete años de guerra en Siria.

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