Saltar al contenido principal

El viacrucis de ser viejo en Venezuela

Una mujer venezolana espera afuera de la oficina de migración de Colombia a lo largo del puente internacional Rumichaca antes de cruzar de Ipiales en Colombia, a Tulcán en Ecuador, el 20 de agosto de 2018.
Una mujer venezolana espera afuera de la oficina de migración de Colombia a lo largo del puente internacional Rumichaca antes de cruzar de Ipiales en Colombia, a Tulcán en Ecuador, el 20 de agosto de 2018. Luis Robayo / AFP

En septiembre de 2018 los ancianos lideraron las principales protestas en el país. Falta de efectivo, retraso en pago de jubilaciones, hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas los aquejan y alejan de una vejez digna.

Anuncios

Venezuela se ha convertido en un lugar sin condiciones favorables para las poblaciones más vulnerables, entre ellas, los adultos mayores de la clase media, obrera y los pobres, asegura Luis Cano, coordinador del Frente Amplio Unido por los Jubilados y Pensionados (Ufajup).

Los más ancianos del país transcurren su vejez entre recorridos diarios por supermercados y farmacias, colas para sacar el dinero de la pensión de los bancos, o reincorporándose al mercado laboral para poder tener un dinero extra para su subsistencia.

Este es el caso de Lino Hernández, quien, a sus 61 años, trabaja como supervisor de seguridad. Desanimado, afirmó que le preocupa, a su edad, no tener una estabilidad económica que le permita un pronto y confortable retiro. "Las cosas están muy difíciles en todos los sentidos y es que las políticas del Gobierno no han sido las mejores para nadie. Si no trabajo no como porque el dinero no es suficiente", dice.

Parecido es el caso de María Josefina Márquez de 63 años, quien trabaja limpiando casas para redondear sus ingresos, pero a ella lo que más le preocupa es el tema de la alimentación. "Tengo meses que no como carne ni pollo, a veces puedo comprar sardina, es que con lo que ganó no me alcanza para nada", expresa.

Ancianos venezoalnos pierden entre 1 y 2 kilos al mes

La ONG Convite AC, ratificó la crítica situación de la alimentación al concluir que los adultos mayores venezolanos pierden entre 1 y 2 kilos al mes por el casi imposible acceso a una dieta adecuada, de acuerdo a un estudio que realizó en el estado Miranda en diciembre de 2017.

"A esta edad necesitamos de una alimentación especial pero es muy difícil que la podamos tener, estamos en una situación crítica de debilidad física por la falta de alimentos, este gobierno nos está condenando a una muerte prematura", expresó Cano

De acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) del 2017, Venezuela tiene una población aproximada de 3.288.806 adultos con más de 60 años, lo que representa un 10,4% de la población total, mientras que el Instituto Venezolano de Seguro Social (IVSS) ubicó en más de 4,2 millones el número de pensionados, incluyendo las mujeres mayores de 55 años y los hombres mayores de 60.

"Yo vivo de la pensión y eso no alcanza para vivir"

Convite también ha publicado que aproximadamente un 70 por ciento de esta población padece de hipertensión o diabetes, enfermedades cuyos tratamientos el pasado mes de agosto presentaron 79,9% y 83,3% de escasez, respectivamente.

Los pocos medicamentos que se consiguen están fuera del presupuesto de muchos adultos mayores, que tienen como única entrada una pensión equivalente al salario mínimo, ubicado en Bs.S 1800 desde agosto de 2018, en un país donde la canasta básica familiar superó ese mes los Bs.S 20.800, según el centro de Documentación y Análisis para los trabajadores (Cenda) .

Solo una mínima parte de este sector cuenta con los recursos para traer medicamentos de otro país o tienen familiares en el extranjero que pueden enviarles lo necesario. Sin embargo, muchos de los que no cuentan más que con el salario mínimo han optado por no asistir a consultas médicas y sustituir los tratamientos médicos por remedios caseros.

María Hernández, de 68 años, es hipertensa y sufre de la columna, pero ya no toma medicinas, se automedica con medicina natural. “Yo vivo de la pensión y eso no alcanza para vivir, me tomo un ajo con un vasito de agua para la tensión y evito la sal, porque 10 pastillas de Losartán cuestan más de 100 bolívares soberanos”.

En continua protesta "por una vejez digna"

"Maduro si no puedes renuncia y deja a los viejitos en paz”, era una de las consignas que gritaban el pasado 11 de septiembre los jubilados y pensionados que protagonizaron la marcha "por la dignidad del adulto mayor", hasta la Defensoría del Pueblo en Caracas para entregar un documento con las exigencias que realizan al Estado para mejorar sus condiciones de vida.

Fue una de las múltiples protestas que se generaron en todo el país durante la primera quincena de septiembre, solicitando un discurso claro sobre el pago de las pensiones, y soluciones a la crisis económica y al difícil acceso a los medicamentos para las personas de la tercera edad.

Cano indicó que seguirán en la calle reclamando sus derechos. "Se cumplen dos semanas desde que fuimos a la Defensoría y ni una llamada hemos recibido, nosotros no estamos pidiendo que nos regalen nada, es una lucha justa para defender lo que nos corresponde por toda una vida de trabajo, nos merecemos una vejez digna".

El dirigente de los pensionados explicó que esta no es una batalla contra el Gobierno, sino contra la indiferencia de quienes deben hacer respetar lo que dice la Constitución Bolivariana. "Aquí o nos morimos de mengua o nos morimos luchando y estamos decididos a seguir luchando", sentenció Cano.

Como lo manifestó el informe anual de Victimización, publicado por Convite en agosto de 2018,  "hoy los venezolanos, y, en especial, las personas mayores, se encuentran en una constante lucha por su supervivencia" y a la fecha no hay acciones adaptadas al acelerado envejecimiento de la población venezolana.

Boletines de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.