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Después de Corea del Norte, Trump apunta su "presión máxima" a Irán

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Naciones Unidas (Estados Unidos) (AFP)

Un año después de movilizar a la comunidad internacional contra Corea del Norte, Donald Trump intenta arrastrar a otro archienemigo, Irán, a la mesa de negociaciones, con una campaña similar de "presión máxima".

Pero mientras el presidente estadounidense cambió su postura sobre el líder norcoreano, Kim Jong Un, en los 12 meses transcurridos desde su debut en Naciones Unidas, las perspectivas de que pase lo mismo con Hasan Rohani no están tan claras.

En su discurso de presentación ante la Asamblea General de la ONU en septiembre pasado, Trump se refirió por primera vez a su filosofía de "presión máxima" al criticar a Irán y Corea del Norte.

Pero mientras en aquel momento el presidente estadounidense ridiculizó a Kim, tildándolo de "pequeño hombre cohete" en una "misión suicida", este lunes lo aclamó como un líder "genial", después de su histórica cumbre en Singapur en junio. Un segundo encuentro podría anunciarse en breve.

Según un diplomático europeo de alto rango, la administración Trump está convencida de que su discurso duro, junto a un programa masivo de sanciones, forzaron al líder norcoreano a cambiar de rumbo, incluso si aún persisten dudas sobre cuántas medidas concretas ha tomado realmente Pyongyang para finalizar su programa nuclear.

Por eso, el gobierno estadounidense planea "hacer lo mismo con Irán: golpear fuerte y luego negociar desde una posición de fuerza", agregó el diplomático.

Para consternación de los aliados occidentales de Washington, Trump cerró en mayo la puerta a un acuerdo que Estados Unidos y las potencias de Europa negociaron con Irán en 2015 que permitió el levantamiento de sanciones a cambio de restricciones al programa nuclear de Teherán.

Con la economía iraní mostrando signos de tensión cada vez más fuertes, la administración Trump espera que Teherán no tenga otra opción que regresar a la mesa de negociaciones si quiere sobrevivir.

Pero la Unión Europea (UE) dijo el lunes que creará una entidad legal para preservar los negocios con Irán, en un intento por evadir las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Teherán luego de que Washington abandonara el acuerdo.

Behnam Ben Taleblu, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, conocida por su postura de línea dura hacia los regímenes tanto de Pyongyang como de Teherán, dijo que había claros paralelismos.

"Es difícil no mencionar a Irán y Corea del Norte al mismo tiempo cuando se habla de regímenes deshonestos y la no proliferación nuclear", dijo a la AFP.

"Creo que una estrategia de 'presión máxima' para ambos regímenes es sabia y está justificada, pero será un desafío llevarla a cabo", agregó Ben Taleblu.

Si bien se ha acusado a ambos regímenes de tratar de desarrollar armas nucleares, las denuncias de Washington contra Irán son más extensas, alentadas por sus aliados árabes sunitas que desde hace tiempo son hostiles hacia el régimen principalmente chiíta de Teherán.

- Cambio de comportamiento -

Varios funcionarios del gobierno han acusado a Teherán de desestabilizar grandes partes de Medio Oriente involucrándose directa o indirectamente a través de milicias en los conflictos de países como Siria, Yemen e Irak.

"Lo que esperamos de Irán son masivos cambios en su comportamiento. Y hasta que eso ocurra, seguiremos ejerciendo lo que el presidente ha llamado 'presión máxima'", dijo el lunes el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca John Bolton a periodistas en Nueva York.

Si bien Trump no ha descartado por completo reunirse con Rohani al margen de la Asamblea General, el presidente iraní no parece dispuesto a hacerlo y rechaza cualquier comparación con la situación de Corea del Norte.

"El modelo de Corea del Norte no puede ser un modelo correcto, porque no podemos hacer esas comparaciones", dijo Rohani, quien hará su propia presentación a la Asamblea General el martes, a la cadena NBC.

Mientras los partidarios de la línea dura estadounidense rechazan la reputación del mandatario como moderado, el gobierno iraní -con Rohani reelegido el año pasado sobre una plataforma de mejores relaciones con el mundo- es mucho más polifacético que Corea del Norte, donde la familia de Kim ha gobernado con puño de hierro por más de medio siglo.

Thomas Countryman, que sirvió en el Departamento de Estado bajo el expresidente Barack Obama, dijo que una de las razones por las cuales la estrategia de Trump parece destinada a fracasar con Irán es que no ha trabajado con aliados clave como miembros del Consejo de Seguridad y en su lugar se ha guiado demasiado por los enemigos de Teherán.

"La campaña de presión contra Irán es impulsada en parte por amigos de la administración Trump en Medio Oriente que desean llevar a Estados Unidos a una confrontación activa con Irán", dijo Countryman, que ahora dirige el grupo de presión de la Asociación de Control de Armas.

"Estados Unidos está quemando su credibilidad tradicional en el Consejo de Seguridad", agregó.

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