Saltar al contenido principal

Los escenarios de Macedonia frente al referendo que propone cambiar su nombre

La gente agita banderas macedonias y europeas mientras asisten a una manifestación de campaña por el "sí" antes de un referéndum sobre si cambiar el nombre del país a "República del Norte de Macedonia", en Skopje el 16 de septiembre de 2018.
La gente agita banderas macedonias y europeas mientras asisten a una manifestación de campaña por el "sí" antes de un referéndum sobre si cambiar el nombre del país a "República del Norte de Macedonia", en Skopje el 16 de septiembre de 2018. Robert Atanasovki / AFP

Los ciudadanos macedonios deben decidir si aceptan que su país pase a llamarse Macedonia del Norte para poner fin al contencioso nominal con Grecia que, por casi 3 décadas, le impidió entrar a la OTAN y a la Unión Europea.

Anuncios

"Mi corazón me dice que me gustaría que no tuviéramos que cambiar de nombre. Pero la cabeza me dice que es nuestra única opción, si queremos entrar en la Unión Europea y mejorar nuestras vidas. Por eso voy a votar sí", dice Samir, un intérprete macedonio de 40 años, originario de la ciudad de Tetovo, en el noroeste de Macedonia.

De gente como Samir depende el resultado del estratégico referendo consultivo del próximo domingo 30 de septiembre en Macedonia, en el que los macedonios están llamados a decidir si aceptan que su país pase a llamarse Macedonia del Norte, para poner fin a una pugna con Grecia sobre el nombre del pequeño Estado balcánico que ha impedido por casi tres décadas el acceso de Skopje a la Unión Europea y la OTAN.

Si muchos piensan como él, el pacto alcanzado en junio por Atenas y Skopje avanzará sin contratiempos hacia su votación en el Parlamento macedonio. Ese será el paso previo a que el histórico acuerdo sea finalmente ratificado por ambos países y, luego, entre en vigor.

Pero si hacen caso de lo que les dice el segmento más nacionalista de la población, los que reniegan del pacto al afirmar que es un acto de sumisión a los griegos, la ratificación definitiva del acuerdo y el fin de la disputa con Atenas puede sufrir nuevas turbulencias.

Una población reactiva frente al referendo

El referendo ha rectivado a Macedonia. Desde que la cita fue anunciada, la campaña de apoyo al acuerdo ha llevado a cabo diversas iniciativas en todo el país, así como centenares de carteles y folletos explicativos han sido instalados en la capital macedonia y en las ciudades más pobladas del pequeño país balcánico.

Pero los sondeos no son concluyentes. La razón remite a que el último censo se realizó en 2002 y, desde entonces, miles de macedonios han abandonado el país en busca de un futuro mejor en el extranjero, por lo que existen dudas sobre cuántos podrán realmente ejercer su derecho.

"Dicho esto, hay que tener en mente que es un referendo consultivo por lo que, sea cual fuere su resultado, no obliga, a nivel jurídico al Gobierno a dar marcha atrás en el proceso de pacificación con Grecia", advierte Natasha Gaber Damjanovska, antigua jueza de la Corte Constitucional de Macedonia. "Eso sí, es recomendable que el Gobierno obtenga un amplio respaldo de la población, para que el proceso de pacificación sea exitoso a nivel político, a largo plazo", añade.

En esta línea, un obstáculo se encuentra en que, después de una década de Gobiernos conservadores, que han promovido el nacionalismo y han enfatizado la idea de una Macedonia eslava, muchos ciudadanos enfrentan ahora con perplejidad el giro copernicano que ha dado el primer ministro progresista Zoran Zaev.

Este último, desde que en mayo del año pasado tomó el poder gracias a una alianza con los partidos de la minoría albanesa, ha colocado a la negociación con Grecia entre sus prioridades más inmediatas.

Gordan Georgiev: "muchos se sienten ante un dilema que le obliga a elegir entre su identidad y la geopolítica"

"Sin dudas, este acuerdo ha puesto en evidencia la polarización de la sociedad macedonia, pero yo creo que debemos salir adelante", añade Gaber Damjanovska, quien no esconde su preferencia por el proyecto del Gobierno macedonio de sacar adelante el acuerdo de paz.

"Mucha gente en Macedonia se siente ahora ante un dilema que le obliga a elegir entre su identidad y la geopolítica, de cara al referéndum", dice, por parte, el diputado socialdemócrata Gordan Georgiev. "Esto se debe a que solo si se soluciona la disputa con Grecia nuestro país podrá empezar a negociar el acceso a la Unión Europea y la OTAN. Y esto último es algo que quiere gran parte de la población", añade Georgiev.

Además de ello, la campaña también ha sido dinamitada por el propio presidente del país, Gjorge Ivanov, quien se ha opuesto públicamente a la paz con Grecia y por grupúsculos de ciudadanos hostiles al pacto, algunos de ellos vinculados a la diáspora macedonia y al VMRO-DPMNE, el anterior partido conservador que gobernaba el país.

Convocan a boicotear el referendo

"¿Por qué deberíamos cambiar el nombre de nuestro país? ¿Por un capricho de los griegos?", cuenta una de las responsables de Бојкотира (Boicottera), una red de ciudadanos que reniega del pacto a través de campañas que se realizan principalmente en las redes sociales. "¿Y quién nos dice que Grecia no violará de nuevo este nuevo pacto como ya hizo en el pasado", añade la mujer, al pedir que su nombre permanezca oculto.

Macedonia se independizó de Yugoslavia en 1991 y poco después, inició su contencioso con Atenas por el nombre de su pequeño país, que coincide con una homónima región del norte de Grecia, algo que llevó a que las autoridades griegas afirmaran que sus vecinos del norte tenían pretenciones territoriales.

En 1995, los dos países vecinos incluso firmaron un acuerdo, el cual fue violado en 2008 por Grecia a través del veto de este país a la entrada de Skopje en la OTAN, algo por lo que Grecia fue condenada en 2011 por la Corte Internacional de Justicia.

"Los últimos sondeos indican que el 95% de la comunidad albanesa (que vive en Macedonia) apoya el pacto. Mientras que, en la comunidad macedonia, el 32% lo apoyan, el 35% están en contra y el resto se no se ha decidido aún. Y también sabemos que los jóvenes están en su mayoría a favor", explica el politólogo Marko Trosanovski.

"La campaña de los contrarios, en cambio, está integrada por políticos del bando conservador, partidos prorrusos, la diáspora y algunos grupos auto-organizados", añade el también presidente de la ONG con sede en Skopje Instituto por la Democracia (Societas Civilis).

En estas circunstancias, unos y otros se enfrentarán en una cita de la que, ahora, depende la futura colocación geopolítica del país.

Boletines de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.