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Manuel Valls, el exministro francés que se lanza a la conquista de Barcelona

3 min
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París (AFP)

El ex primer ministro francés Manuel Valls no es un hombre que baje los brazos fácilmente. Tras su caída en desgracia en Francia, este apasionado de política podría lanzarse a la batalla de las municipales de Barcelona, la tierra que lo vio nacer.

Manuel Carlos Valls nació en Barcelona hace 56 años, hijo de un pintor español y de una madre suiza italiana, durante uno de los veraneos habituales de la familia. Pero nunca ha vivido en España; creció en Francia y se naturalizó francés a los 20 años.

Más de un año después de haber perdido en las primarias socialistas francesas frente el líder del ala izquierda del PS Benoît Hamon, fue invitado por Ciudadanos a liderar una plataforma para conseguir la alcaldía de la ciudad condal en mayo de 2019.

Sus amigos aplauden su osadía. Manuel Valls "toma un riesgo", comenta el exconsejero del Palacio del Elíseo, Aquilino Morelle, quien lo describe como un "hombre valiente, voluntarista, determinado" que "vive para la política".

Sus opositores denuncian en cambio una traición a los electores de Essonne [región parisina] que lo eligieron en junio 2017 como su diputado.

"Llevamos 14 meses sin un representante. En la Asamblea está siempre ausente (...) ¡Ganó con el eslogan 'cerca de ustedes', pero Barcelona queda lejos!", condena la que fue su adversaria, Farida Amrani, candidata de la Francia Insumisa.

Pero Manuel Valls prefiere ignorar a los críticos. "Pueden decir lo que quieran, solo una cosa cuenta para mí, la manera en la que seré percibido en Barcelona", dijo a inicios de septiembre al semanario francés L'Express.

- Un reformista que rompe tabúes -

Manuel Valls, que fue primer ministro durante el mandato del socialista François Hollande (2012-2017), formaba parte del ala más conservadora del Partido Socialista (PS).

Durante sus años frente al gobierno no dudó en romper los tabúes de la izquierda tradicional: propuso cambiar el nombre del movimiento al considerarlo obsoleto, declaró su amor a las empresas y se dijo favorable a retirar la nacionalidad a los condenados por terrorismo.

"Es a la vez reformista, o hasta social-liberal en el plano económico (...), y republicano, apegado a la laicidad y a una expresión fuerte del poder regaliano", resume el politólogo Laurent Bouvet.

Por su comunicación política milimétrica, su energía inagotable y su enorme ambición, muchos lo comparan con el expresidente conservador Nicolas Sarkozy (2007-2012).

Tras perder en las primarias socialistas decidió desvincularse del candidato oficial del PS, Benoît Hamon, y apoyar a un candidato ajeno al partido, el centrista y actual presidente Emmanuel Macron, una decisión que le valió su exclusión del partido.

"Valls ya no tiene amigos. Decepcionó y traicionó a todo el mundo", estima una de sus exfieles, bajo condición de anonimato.

Desde 2017 se desempeña como diputado, pero no esconde su ambición de volver a "gobernar" un día.

En los últimos meses ha participado en varios actos políticos en España junto a Ciudadanos y se ha convertido en una de las voces más fuertes en Europa contra el independentismo catalán.

En la vida personal, Valls tiene cuatro hijos de un primer matrimonio. Se volvió a casar en 2010 con la violinista Anne Gravoin, de la que se separó en abril pasado, y según informaciones de prensa mantendría actualmente una relación con la millonaria catalana anti-independentista Susana Gallardo.

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