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Turquía envía refuerzos a la provincia siria de Idlib tras acuerdo con Rusia

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Saraqib (Siria) (AFP)

Turquía consolidaba este martes sus posiciones militares en Siria, en el último gran bastión insurgente de Idlib, al acercarse el plazo establecido para el establecimiento de una "zona desmilitarizada" de la que los yihadistas deben ser expulsados.

Ankara debe asumir la difícil tarea de convencer a los insurgentes de Idlib de que respeten la creación de esta zona desmilitarizada, prevista para el 15 de octubre.

El desafío es todavía más delicado puesto que centenares de yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) acaban de ser trasladados a esta provincia ubicada en el noroeste de Siria.

Turquía está inquieta por el destino de Idlib, puesto que esta región está situada en la frontera entre ambos países, y su inestabilidad repercutiría en su territorio.

El 17 de septiembre, Ankara negoció con Moscú un acuerdo sobre la creación de una "zona desmilitarizada", lo que aleja la posibilidad de una ofensiva de Damasco en Idlib.

Esta iniciativa prevé una zona "tapón" de entre 15 y 20 km de ancho para aislar los territorios insurgentes de las áreas cercanas bajo control gubernamental.

Según este acuerdo, todas las armas pesadas de los grupos rebeldes tendrán que ser retiradas del área y, sobre todo, los yihadistas han sido llamados a abandonar el sector, que estará controlado por las fuerzas turcas y la policía militar rusa.

Este martes llegaron refuerzos del ejército turco a la provincia. Durante la noche, unos 35 vehículos militares recorrieron la carretera principal desde la frontera turca hasta una zona cercana a la localidad de Saraqib, constató un periodista de la AFP.

El convoy estaba acompañado por combatientes del Frente de Liberación Nacional (FNL), coalición rebelde proturca.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), las fuerzas turcas fueron desplegadas en varios de los 12 puestos de observación en poder del ejército de Ankara.

- Yihadistas escépticos -

El acuerdo ruso-turco brinda un relativo respiro a Idlib, en un país devastado desde 2011 por una guerra que ha causado más de 360.000 muertos.

Ante la amenaza de una ofensiva del régimen, agencias de la ONU y oenegés internacionales han advertido contra un posible "baño de sangre" en Idlib, temiendo que pueda registrarse la "peor catástrofe humanitaria" del siglo XXI.

Unos tres millones de personas, de las cuales la mitad han sido desplazadas desde otras regiones de Siria, viven en la provincia y en los bolsones insurgentes vecinos de Hama, Alepo o Lataquia, según la ONU.

Pero todavía nada está del todo resuelto, y para Ankara el rompecabezas recién comienza. Ahora es necesario convencer a los yihadistas que respeten el acuerdo, en particular al poderoso grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS), controlado por la ex rama siria de Al Qaida.

Junto a otras facciones yihadistas, el HTS controla casi el 70% de la "zona desmilitarizada" prevista, según el OSDH.

Aunque la organización aún no ha reaccionado oficialmente a la iniciativa ruso-turca, ésta se mostraba escéptica, a través de su órgano de propaganda Ebaa, en cuanto a las intenciones de Turquía. El sábado, el grupo Huras al Din, vinculado a Al Qaida, rechazó este acuerdo.

La situación se complica aún más puesto que el régimen sirio trasladó a más de 400 combatientes del EI a Idlib, según el OSDH.

Además, el grupo ultrarradical es acérrimo enemigo de Hayat Tahrir al Sham, y sus células dormidas ya presentes en Idlib han perpetrado en los últimos meses varios asesinatos y ataques contra líderesm y combatientes de HTS.

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