Con carismático Beto, los demócratas buscan derribar bastión republicano en Texas

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Dallas (Estados Unidos) (AFP)

Un político tejano conocido sólo por su nombre de pila agita la política estadounidense. Beto O'Rourke, un demócrata que desafía la hegemonía republicana en Texas, con una campaña a favor de la igualdad con la que busca arrastrar a su partido a una victoria en las legislativas.

Pero este congresista de silueta espigada, muy popular entre los jóvenes por su pasado como cantante rock-punk, se enfrenta a un desafío monumental al retar en su bastión al senador conservador Ted Cruz, en una campaña con la que busca convencer también al resto de Estados Unidos que el Partido Republicano del presidente Donald Trump no merece controlar el Congreso.

Cuando Beto O'Rourke, de 45 años, llega a los mítines de campaña los asistentes lo reciben con una aclamación atronadora, agitando las pancartas que rezan "Beto créelo". Las peticiones para hacerse un selfie son constantes.

Esto parece casi impropio de un lugar como Texas, un estado del sur de Estados Unidos, en la frontera con México, que es un bastión republicano que ningún demócrata ha representado en el Senado en medio siglo.

Pero, Beto podría conjurar lo imposible.

A sus arcas de campaña, el dinero sigue fluyendo y estos fondos no vienen de grandes empresas ni de grupos de presión, aseguró el aspirante.

Sus mítines atraen multitudes y en los sondeos está codo a codo con Cruz en los comicios, en los que los estadounidenses están llamados a votar para renovar a un tercio del Senado y a toda la Cámara de Representantes.

Al ser preguntado por la AFP sobre los cuestionamientos de que él no refleja los valores de Texas, el candidato dijo que tiene un buen presentimiento.

"Yo tengo un buen juicio sobre quienes somos y nosotros no somos personas que tomen sus decisiones basadas en el miedo", dijo. "Nosotros no tenemos miedo del futuro", agregó el candidato.

- Codo a codo -

Llegado a la Cámara de Representantes recién en 2013, en sus discursos Beto habla a favor de un sistema de salud universal, critica a la justicia que a veces es arbitraria con las minorías y ataca la política migratoria de Trump, que ha separado a cientos de niños de sus padres.

Pero la pregunta de si el mensaje de O'Rourke cala realmente en el votante de a pie en Texas, es algo que va a dilucidarse el 6 de noviembre.

En las grandes ciudades de Texas, la mayoría vota demócrata. Pero el resto de este inmenso estado está compuesto de pequeñas aglomeraciones y territorios vaqueros donde las tradiciones se honran y Cruz ha logrado mantenerse con ellas.

Beto es "muy inteligente y es un buen orador, pero es tan terriblemente progresista", advirtió el ejecutivo inmobiliario James Griffith, de 74 años, mientras asistía a un rodeo en la localidad de Abilene.

"Es socialista hasta la médula", dijo a la AFP Winston Ohlhausen, el presidente del Partido Republicano del condado de Taylor. Para Ohlhausen, de 78 años, los demócratas no comparten los "valores tejanos".

"Él está a favor de las ciudades santuario, en contra del muro en la frontera, a favor del aborto", agregó.

Las encuestas muestran que la contienda será ajustada en Texas, pero también en Arizona, Nevada y en Tennessee, donde los republicanos defienden un escaño que ya tienen.

Los cupos demócratas también peligran, pero según los expertos el péndulo de la política estadounidense podría inclinarse hacia los demócratas, que se identifican con el color azul, frente al rojo que representa a los republicanos.

Los cambios demográficos, incluyendo a los hijos de inmigrantes latinos que llegan a la mayoría de edad podrían cambiar el tono político en Texas. Beto habla un español fluido.

La voz de Beto ha hecho eco en el estado de la bandera de la estrella solitaria.

"Yo no creo que Texas sea el estado rojo estricto que fue alguna vez", dijo Caroline Korst, una oficinista de 23 años en un mitin de O'Rourke en la localidad de Plano.

- Complacencia -

Pero la amenaza para Cruz crece tanto que Trump anunció que tiene planes para apoyar su campaña.

"El peligro es que la economía está creciendo, la gente está concentrada en sus trabajos o en sus hijos o en ir a la iglesia y no van a ir a votar", dijo Cruz en la localidad de Columbus. "Nuestro peligro es la complacencia", advirtió.

Los demócratas tienen "el viento de popa y eso me inquieta", recoció Matt Mackowiak, un estratega republicano de la capital de Texas, Austin.

Pero la débil participación endémica en este estado, que es particularmente baja en las legislativas, también podría lastrar a los demócratas, explicó James Henson de la Universidad de Austin.

"Va a ser difícil para ellos romper el monopolio republicano, y eso vale también para O'Rourke", advirtió.