El papa llama a los católicos chinos a la "reconciliación"

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Ciudad del Vaticano (AFP)

El papa Francisco llamó este miércoles al conjunto de los católicos chinos a una "reconciliación", tras el histórico acuerdo con Pekín sobre el nombramiento de obispos.

"Invito en consecuencia a todos los católicos chinos a ser los artífices de la reconciliación" escribió el papa en un mensaje enviado a los fieles de aquel país.

Francisco reconoció que algunos de ellos podrían tener "la sensación de haber sido como abandonados por la Santa Sede", al referirse a la reacción negativa de católicos y obispos ante el acuerdo firmado el sábado, al referirse a las persecuciones de las que fueron víctimas durante décadas por defender al papa en China.

El Vaticano firmó el sábado un histórico acuerdo con China, sobre el espinoso tema del nombramiento de obispos que abre la vía a la normalización de las relaciones diplomáticas, rotas desde 1951.

Sin embargo el acuerdo, que tiene un carácter "provisional", sumió en la incertidumbre a los millones de católicos chinos fieles de la llamada "iglesia clandestina o subterránea", que sólo reconoce la autoridad del papa, más que a la Iglesia "oficial" sometida al régimen.

Los 12 millones de católicos chinos, en este país de 1.400 millones de personas, están divididos desde hace décadas entre esas dos iglesias.

Los próximos nombramientos que hará el papa constituyen además un paso clave para la unificación de las dos iglesias católicas que conviven en ese país comunista.

China, por su parte, se comprometió a dejar de nombrar obispos sin el mandato papal, como ocurría en el pasado, pero será consultada sobre los candidatos.

En el vuelo de regreso el martes de su viaje a los países bálticos, Francisco defendió el acuerdo y adelantó que tendrá la última palabra sobre el nombramiento de los próximos obispos del país asiático, aunque reconoció que será el fruto de un "diálogo" con las autoridades comunistas sobre los candidatos.

Se trataba de la primera declaración del papa a propósito del histórico acercamiento entre los dos Estados.

"Cuando se hace un acuerdo de paz o una negociación, las dos partes pierden algo. Es la regla", reconoció el papa.

- La fe de los católicos chinos -

El pontífice argentino aseguró que confía en la "gran fe" de los católicos chinos, al ser interrogado sobre las críticas, inclusive de importantes jerarcas, como el cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, quien acusó al papa de haber "regalado" la iglesia al régimen comunista.

"Roguemos por los sufrimientos de algunos que no comprenden o que tienen tras ellos tantos años de clandestinidad", pidió.

Tras la firma del acuerdo, el papa reconoció a siete obispos chinos que habían sido nombrados sin su aprobación por el régimen durante las últimas décadas.

En su mensaje, divulgado este miércoles en varios idiomas, incluido el mandarín, Francisco invitó a esos siete obispos chinos a "expresar, con gestos concretos y visibles, la unidad restaurada" de la Iglesia, cuyo jefe único es el papa.

El acuerdo firmado el sábado "resultaría ineficaz y estéril, en el caso de que no vaya acompañado de un compromiso profundo con la renovación de las actitudes personales y el comportamiento eclesial", advirtió el papa.

- El escollo de Taiwán -

"En ese espíritu y con las decisiones tomadas, podemos empezar un nuevo curso, que esperamos que ayude a curar las heridas del pasado, para restablecer la plena comunión de todos los católicos en China y una fase de colaboración más abiertamente fraternal", escribió.

Interrogado este miércoles sobre el acuerdo, el ministerio de Relaciones Exteriores chino respondió que no tenía "más detalles" de los divulgados el sábado.

"China espera sinceramente mejorar sus relaciones con el Vaticano y hemos tomado medidas para lograrlo", añadió el portavoz Geng Shuang durante una conferencia de prensa.

El mayor obstáculo ahora para la reanudación de las relaciones diplomáticas constituye Taiwán, la isla que China considera parte de su territorio y que cuenta con la Santa Sede como único aliado en Europa.

"La Santa Sede está por romper sus relaciones con Taiwán", denunció el cardenal Zen el miércoles durante una conferencia de prensa celebrada en Hong Kong.

"Me temo que los taiwaneses no entienden el acuerdo, lo sienten como la traición de un amigo", dijo.

"En una situación de represión creciente de la religión, ¿cómo pensar que podemos tener un acuerdo?", se preguntó.

Conocido por su franqueza y lucha incansable por la libertad política, Zen, de 86 años, se opone a todo acuerdo entre el Vaticano y China y considera a la iglesia oficial, fiel al régimen, como "un títere" del partido comunista.

China exige a sus aliados que rompan las relaciones diplomáticas con Taiwán. El Vaticano es uno de los últimos 17 estados que lo reconocen.