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En pleno caos del Brexit, el laborista Corbyn se dice "listo" para gobernar

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Liverpool (AFP)

El líder de la oposición británica, el laborista Jeremy Corbyn, se declaró "listo" para gobernar el país, el miércoles en el discurso de clausura del congreso de su partido, acusando a la primera ministra conservadora Theresa May de "vandalismo social" e incompetencia.

"Que cada circunscripción, que cada comunidad sepa que los laboristas están listos", lanzó el líder de la principal formación de oposición ante miles de militantes y delegados reunidos desde el domingo en Liverpool, gran ciudad del noroeste de Inglaterra.

Y "cuando nos volvamos a reunir en la misma época el año que viene, que sea en calidad de gobierno laborista", lanzó.

El discurso de casi una hora de este abanderado de la izquierda radical puso punto final a cuatro días de debates dominados por la cuestión del Brexit, probablemente para disgusto del propio Corbyn, un euroescéptico que siempre se ha sentido más cómodo con temas económicos y sociales que con cuestiones relativas a la Unión Europea.

Ante las bases, el líder laborista recordó que respeta la decisión de los británicos de abandonar la UE, votada en referéndum en junio de 2016. Sin embargo "nadie puede respetar lo que hace el gobierno desde aquella votación", lanzó, fustigando los dos años de negociaciones por parte del gobierno de May.

A seis meses del Brexit, previsto para el 29 de marzo, las negociaciones entre Londres y Bruselas no avanzan y hacen temer una salida británica de la UE sin acuerdo.

Es una "amenaza para toda nuestra economía", afirmó el líder laborista.

"Si el Parlamento rechaza el acuerdo o si el gobierno no logra ningún acuerdo, nosotros presionaremos para obtener elecciones" generales anticipadas, advirtió.

El Partido Laborista aparece codo con codo en los sondeos con el Partido Conservador de Theresa May, que desde las elecciones anticipadas del año pasado solo dispone de una estrecha mayoría en el Parlamento, donde una parte de sus propios diputados son contrarios al plan actual para el Brexit.

Otras elecciones "no serían convenientes" para el Reino Unido, reaccionó May desde Nueva York, donde se encontraba para la asamblea general de la ONU.

- Acusaciones de antisemitismo -

Presionado por una parte de su base y algunos sindicatos para defender un segundo referéndum sobre el Brexit, el Partido Laborista, dividido entre los militantes que votaron a favor de permanecer en Europa -en general los más jóvenes- y otros -mayores o originarios de la clase obrera- que votaron por salir, adoptó el martes una posición de compromiso.

Keir Starmer, responsable laborista a cargo del dosier del Brexit, afirmó ese mismo día que no excluía ninguna opción, incluida la de preguntar a los británicos si quieren finalmente quedarse en la UE. Pero el responsable de finanzas de la formación, John McDonnell, excluyó esta posibilidad, poniendo en evidencia las disonancias internas.

En su discurso, Corbyn se cuidó mucho de no aludir específicamente a esta posibilidad, limitándose a decir que "todas las opciones están sobre la mesa".

Y se centró en su tema preferido: denunciar la política de los conservadores desde que llegaron al poder en 2010, periodo que calificó de "ocho años de austeridad destructiva".

"Este gobierno debe ser considerado responsable de su vandalismo social", dijo al presentar un programa económico situado muy a la izquierda del espectro político.

Este incluyen renacionalizaciones de sectores privatizados hace décadas como los ferrocarriles o el agua, cesión por las empresas de una parte de su capital a sus empleados y también una "revolución de empleos verdes" que, según afirmó, desembocaría en la creación de 400.000 puestos de trabajo.

Por último, Corbyn abordó las acusaciones de antisemitismo de que pesaron sobre su partido desde que llegó a la dirección en septiembre de 2015. Varios de sus miembros fueron suspendidos, expulsados u obligados a dimitir por hacer declaraciones antisemitas, pero se le reprocha no haber hecho lo suficiente.

"La discusión sobre el antisemitismo causó un daño inmenso y ansiedad en la comunidad judía y suscitó gran consternación en el seno del partido", afirmó.

"Este partido será siempre implacable en su lucha contra el antisemitismo y el racismo en todas sus formas", aseguró Corbyn, esperando poder por fin pasar página.

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