La redención de un "motochorro", del argentino Agustín Toscano, llega a San Sebastián

San Sebastián (España) (AFP) –

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Mostrar otra cara de la delincuencia en Argentina a través de un ladrón que se reinventa tras un robo que sale mal es la apuesta de Agustín Toscano en "El motoarrebatador", presentada este miércoles en el Festival de cine de San Sebastián.

Filmada en su Tucumán natal por este realizador de 36 años, la tragicomedia se mete de lleno en el inescapable tema de la Argentina de hoy, la criminalidad, pero huyendo de los estereotipos, explicó Toscano en entrevista con la AFP.

"Me inquietaba el tema de la inseguridad en Argentina, hay una crisis económica muy fuerte, existe el tironeo de carteras, la estigmatización del ladrón de la moto, muchos problemas que me generaban contradicciones", señaló.

En este segundo largometraje buscó mostrar "la violencia en su doble costado, el más triste, que todos podemos ser víctimas de un robo, pero también de que después de las crisis hay posibilidad de reinventarse, que puede haber segundas oportunidades".

Efectivamente, la posibilidad de redención le llegará a Miguel (Sergio Prina), un "motochorro" que se dedica junto a un socio a robar en su motocicleta para mantener a su pequeño hijo, cuando comete un crimen que sale mal.

La víctima, una señora llamada Elena (Liliana Juárez), es arrastrada y queda tendida en el suelo inconsciente.

Corroído por la culpa, Miguel visita a Elena en el hospital, y percatándose de que sufre de amnesia, empieza a urdir una trama de mentiras que generarán no pocas situaciones jocosas, destensando el por momentos opresivo ambiente de la película, que retrata la periferia de Tucumán.

Miguel, sin embargo, pronto quedará atrapado en su laberinto, cuando su socio de fechorías no lo deje abandonar su vida anterior y la propia Elena deje también traslucir que guarda secretos.

Es "una historia turbia entre dos personas que no se conocían, pero que empiezan a simpatizar a partir de algo como la culpa", dijo Toscano, director y guionista del filme.

Además, el tema de las imposturas le interesaba desde su primera película, "Los dueños", donde personajes muy disímiles también viven en el engaño.

"Yo soy actor originalmente y el 50% de la actuación tiene eso siempre, de impostura, de mentira, a veces piadosa, a veces hermosa, a veces la mentira vale por mil verdades", estimó.

- Hechos reales y fantasía -

El germen de "El motoarrabatador", una coproducción entre Argentina, Uruguay y Francia, fue la historia de un robo real a su madre, quien fue arrastrada unos 50 metros por los "motochorros".

Además, el filme refleja situaciones reales ocurridas a finales de 2013, cuando la policía se puso en huelga en demanda de mejoras salariales y hubo saqueos y hechos violentos en varias provincias argentinas, entre ellas Tucumán.

Aunque la idea no era hacer denuncia social pura y dura.

"Esta película es exageradamente fantasiosa, nunca la pensé como realista. (...) Un documental sobre esto sería simplemente triste, pero la película pasa por un lugar más alegre", apuntó. "Me puse la chaqueta de alguien que escribe fábulas".

Realizada junto a su grupo de teatro en Tucumán, "El motoarrebatador" ha tenido una buena respuesta en las salas de cine en esa ciudad, se congratuló el realizador.

Ha ayudado que el filme haya pasado por varios festivales antes, como Cannes o el Nara International Film Festival de Japón, donde ganó el premio a mejor película.

"Para el tucumano es como haber ganado el Mundial de fútbol", dijo.

En San Sebastián compite en el apartado dedicado al cine latinoamericano, Horizontes Latinos.