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La ira del juez herido, en la audiencia del Senado estadounidense

3 min
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Washington (AFP)

Al entrar, sosteniendo la mano de su esposa con firmeza, con el rostro pálido e inexpresivo, Brett Kavanaugh parecía pronto a dar el triste testimonio de un hombre herido. Pero las primeras palabras del candidato de Donald Trump a la Corte Suprema, fuertes, furiosas e intercaladas con lágrimas, se apoderaron de la audiencia, que lo escuchó en profundo silencio.

"Mi familia y mi reputación han sido destruidas para siempre": su indignación resonó en la Cámara del Senado estadounidense, donde se defendió de las acusaciones de agresión sexual. "Soy inocente".

Entre arrebatos de ira y sollozos, el juez de 53 años dio su versión durante casi una hora sin interrupción en un testimonio extraordinario por su nivel de emoción.

Si bien se había mostrado a sí mismo como un diplomático, repitiendo las mismas respuestas a los senadores demócratas que intentaron llevarlo a su límite durante su primera audiencia de confirmación a principios de septiembre, esta vez no ocultó sus emociones, que fluctuaron entre la irritación y el dolor.

"No seré intimidado", tronó. "Nunca he cometido agresión sexual".

"Señor, señor, déjeme terminar", dijo el juez conservador interrumpiendo a los senadores demócratas durante sus preguntas, impaciente, a veces golpeando la mesa, visiblemente nervioso.

Pero su voz también se quebró varias veces en momentos difíciles, cuando habló de sus hijas, su padre o amigos, hasta el punto de interrumpir su discurso.

Mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, un respetuoso pero tenso silencio se apoderó de la habitación, como si todos estuvieran conteniendo la respiración.

Frente a los ojos de 21 senadores -11 republicanos y 10 demócratas-, utilizó el agua varias veces, bebiendo a veces para reprimir su emoción.

Kavanaugh dijo que no tiene dudas de que su acusadora, Christine Blasey Ford, fue agredida sexualmente cuando ellos eran estudiantes.

Pero defendió, una y otra vez, su integridad. Admitiendo haber bebido cuando era joven y que todavía disfrutaba de la cerveza, retrató una imagen bastante diferente de la que se dio a conocer en los últimos días, a través de los conmovedores testimonios de las acusadoras.

"Es grotesco", dijo indignado. "Nunca le he hecho esto ni a ella ni a nadie, no soy así, no soy así", repitió.

- "Sinceridad" -

Llamándose a sí mismo un eterno optimista, regresó a su tono más relajado cuando los senadores republicanos lo defendieron apasionadamente.

"Mi vida ha sido trastornada completamente para siempre", pero "no me rendiré", dijo.

Marjorie Dannenfelser, presidenta de una asociación antiaborto, decidió darle su apoyo después de su testimonio.

"Fue profundamente conmovedor y me conmovió a mi también", dijo sobre Blasey Ford. "Es evidente que sufrió mucho pero no fue él", dijo a la AFP, en un tono tranquilo y confiado.

"Es un juez muy decidido, tranquilo y confiado en su corte, por lo que escuchar su voz quebrarse, verlo quebrarse, fue tan diferente que refleja claramente su sinceridad".

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