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Rodrigo Duterte: "Mi único pecado son las ejecuciones extrajudiciales"

El presidente filipino Rodrigo Duterte habla tras su llegada de una visita a Israel y Jordania, en el aeropuerto internacional de Davao, en la ciudad de Davao, en el sur de Filipinas, el 8 de septiembre de 2018.
El presidente filipino Rodrigo Duterte habla tras su llegada de una visita a Israel y Jordania, en el aeropuerto internacional de Davao, en la ciudad de Davao, en el sur de Filipinas, el 8 de septiembre de 2018. Lean Daval Jr. / Reuters

Según un comunicado presidencial, el presidente de Filipinas habría admitido por primera vez muertes “extrajudiciales” durante su campaña antidrogas, que aseguró prolongar hasta el año 2022, cuando termina su mandato.

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En un discurso en el Palacio de Malacañan, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, habría confesado que “mi único pecado son las ejecuciones extrajudiciales”. “¿Cuál es mi pecado? ¿Robo? ¿Enjuicié a alguien a quien encarcelé?”, habría explicado Duterte.

Esta declaración, transmitida por la oficina presidencial, sería la primera de Duterte en la que reconoce “ejecuciones extrajudiciales” durante la campaña antinarcóticos que puso en marcha en 2016, al asumir el poder. Una campaña en la que han muerto más de 4.800 personas a manos de la policía, por ser presuntos sospechosos de consumo y tráfico de drogas.

Pese a todo, existe la duda de que dichas palabras fueran pronunciadas con un sentido de verdad, ya que el portavoz del presidente, Harry Roque, manifestó que los comentarios eran una “broma” y “no deben tomarse literalmente”, sino como una malinterpretación.

La oposición y las organizaciones buscan una condena para Duterte

Es sabido que los comentarios del presidente filipino siempre generan polémica. Como ocurrió en junio pasado cuando declaró que “Dios es estúpido”, o en agosto cuando afirmó que “si hay muchas mujeres bonitas, habrá muchas violaciones”.

Pese a eso, la activista y política opositora Risa Hontiveros afirmó que esta nueva “admisión verbal de Duterte servirá como una prueba sólida de la búsqueda popular de justicia”, ya que “establece su responsabilidad clara y directa por los asesinatos”.

Por su parte, organizaciones como Amnistía Internacional (AI) solicitaron acciones legales contra el líder filipino, y pidieron una investigación internacional urgente “sobre los miles de asesinatos y otras violaciones de los derechos humanos cometidos en nombre de la guerra contra las drogas del Gobierno”.

Según la Agencia Antidrogas del Gobierno, 4.854 personas han sido asesinadas en redadas policiales y otras 155.193 fueron arrestadas en esta “guerra contra las drogas”. Sin embargo, los defensores de derechos humanos como Human Rights Watch elevan las cifras hasta 15.000 muertes.

Desde hace meses, la Corte Penal Internacional (CPI) estudia dos denuncias contra Duterte para aclarar si estas “ejecuciones extrajudiciales” se produjeron y constituyen un delito de lesa humanidad, guerra o genocidio.

Algo que hasta ahora el mandatario filipino ha negado rotundamente, llegando a cancelar la membresía de Filipinas en la CPI, alegando que esta busca presentarlo como “un violador despiadado y sin corazón para los derechos humanos”.

En su discurso en el Palacio de Malacañan, Rodrigo Duterte, que fue alcalde de Davao durante 22 años y también dirigió supuestos “escuadrones de la muerte”, reiteró que las operaciones contra el narcotráfico se prolongarán hasta el año 2022, momento en el que culmina su mandato.

Con Reuters y EFE

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