Saltar al contenido principal

Jacinda Ardern, aclamada en el extranjero pero criticada en Nueva Zelanda

4 min
Anuncios

Wellington (AFP)

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, causó furor al llevar a su bebé a la ONU, revolucionando los códigos de una institución todavía muy masculina. Pero a nivel nacional, tras un año en el poder, le empiezan a llover críticas.

"La globalización de la Jacindamanía", señala en particular The Spinoff, un sitio neozelandés dedicado a la cultura pop, en referencia a este neologismo que designa la enorme ola de popularidad que llevó al poder a la dirigente laborista en 2017.

Muy inspirado, The Spinoff incluso afirmó que Ardern es vista como "un rayo de esperanza en este mundo escabroso".

La primera ministra, al frente de una nación con 4,5 millones de habitantes, tuvo una cobertura mediática excepcional durante su estadía en Nueva York, la semana pasada.

Ardern, de 38 años, sedujo por su actitud relajada durante los seis minutos en que estuvo al aire en el programa de entrevistas del comentarista y comediante Stephen Colbert, en la cadena CBS, en la ocasión recordando a los estadounidenses que no todos los líderes son como Donald Trump, y luego comentando a NBS su nueva experiencia como madre de familia.

Es evidente que no habría tenido esta bienvenida si no hubiera llegado a su primera Asamblea general de la ONU junto a su hija Neve, nacida en junio.

- La perfecta "antiTrump" -

Ardern es la segunda primera ministra de la historia mundial en dar a luz durante su mandato, tras Benazir Bhutto en 1990. Y es la primera en llegar con su bebé a la gran cumbre anual de la ONU.

"Las imágenes de un bebé y su madre en la Asamblea general de la ONU son históricas", señala Bryce Edwards, politólogo de la universidad de Victoria, en Australia.

Entrar en el amplio hemiciclo de la ONU junto a su pareja, Clarke Gayford, y su hija, probablemente logró más que cualquier discurso a favor de la igualdad de género, una de las batallas que encara la líder de centro-izquierda.

"Hemos tenido tres mujeres como primeras ministras (en Nueva Zelanda), no es algo excepcional", relativizó durante una cumbre de la Unicef, provocando grandes aplausos.

Por último, esta imagen de Ardern en la tribuna de la ONU, mientras su compañero se hacía cargo de su bebé, ha "mostrado lo que es Nueva Zelanda", según el comentarista neozelandés Martyn Bradbury.

Para TVNZ, su llamado a actuar contra el calentamiento global y su empático discurso político la convierte en la perfecta "antiTrump".

- "El caos reina en su casa" -

Fue esta imagen progresista que contribuyó a su rápido ascenso al poder en Nueva Zelanda. Sin embargo, muchas de sus iniciativas políticas han sido socavadas por uno de sus incómodos socios en la coalición de gobierno.

Puede parecer hasta contranatural, pero Ardern debe su pequeña mayoría de tres escaños a los diputados del movimiento populista New Zealand First (NZF).

Como es lógico, el líder de esta formación, Winston Peters, de 73 años, no tiene el menor reparo en torpedear las medidas laboristas si las considera contrarias a los intereses de su electorado.

Ardern también tuvo que barrer en su propia casa laborista al destituir el mes pasado a la ministra Meka Whaitiri, quien habría tenido un altercado con otro miembro de su equipo.

Esta partida, la segunda en pocas semanas, contribuye a la impresión de inestabilidad que proyecta esta coalición.

Andrea Vance, del Dominion Post, escribía la semana pasada que mientras la primera ministra se encuentra en el exterior, "el caos reina en su casa, sobre todo en el seno de su propio gobierno".

Por supuesto, añadía, Arden no corre peligro de ser destituida en un futuro inmediato, pero su momento de gloria ha finalizado en Nueva Zelanda.

"El mundo político es sórdido", escribía. "¿Realmente creemos que el gobierno Ardern sería la excepción?", inquiría.

Pero, en su escapada a Nueva York, la primera ministra recuperó mucho de aquella la euforia que la rodeó al llegar al poder en 2017.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.