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Se instala la crisis en el poder francés

El presidente francés, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo en París, Francia, el 12 de septiembre de 2018.
El presidente francés, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo en París, Francia, el 12 de septiembre de 2018. Philippe Wojazer / Reuters

Emmanuel Macron perdió a un ministro de Estado que fue también un aliado de primera hora, un abandono que se agrega a una fila ya larga de salidas. Se celebran los 60 años de la Quinta República en medio de un ambiente adverso en las altas esferas.

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El 4 de octubre de 1958, luego de que el proyecto triunfará en las urnas, el entonces presidente del consejo, Charles de Gaulle, proclamó la Quinta República de Francia. Un régimen presentado como una solución para una estabilidad política duradera del país, pues se habían sucedido 22 gobiernos desde 1946.

El exhéroe de la Segunda Guerra Mundial instauró un régimen hecho para superar las querellas de los parlamentarios, que dominaban al Ejecutivo, e implementar una institucionalidad fuerte en un país que apenas se reconstruía y que tenía también que enfrentarse a la Guerra de Argelia y a los otros procesos de descolonización en curso.

La figura del presidente empezó a tomar una mayor amplitud, aún más al aprobarse su elección al sufragio universal. Fue sin sorpresa De Gaulle que ganó la primera votación en 1965.

Con 60 años de existencia, la constitución de De Gaulle es la segunda con más longevidad desde la Revolución francesa. Sin embargo, puede que las celebraciones oficiales se amarguen debido a las repetitivas crisis que atraviesan actualmente el Estado.

Insistir a toda costa para dimitir, un hecho inédito

Un ministro que se ve rechazar su dimisión, no es un hecho inédito, pero que el presidente se vea obligado a aceptarla debido a insistencia de éste, sí es una novedad para la ‘Quinta’.

Gerard Collomb no es cualquier persona para Emmanuel Macron. Entonces alcalde de la tercera ciudad de Francia, Lyon, Collomb fue el primer apoyo de peso del precandidato Macron. Le abrió puertas y alianzas diversas en un momento en el cual pocas personas presentían la fulgurante ascensión que llevó a Macron hasta el Eliseo.

Tampoco fue cualquier puesto que se dejó. El ministro del interior es la tercera figura del Estado y sus prerrogativas, como la seguridad de los ciudadanos, son fundamentales. A causa de la cacofonía que reinó en las cumbres del poder durante los últimos días, no se pudo anticipar un eventual remplazo y la cartera quedará entonces provisionalmente a cargo del primer ministro, Edouard Philippe, quién será entonces para unos días “primer policía” de Francia además de jefe del Gobierno; otro hecho inusual.

Mientras que Collomb regresó tranquilamente a Lyon, a donde quiere preparar su campaña para una eventual reelección a la cabeza de la alcaldía, Emmanuel Macron sufre de un nuevo revés.

Quince meses después de su triunfo electoral, el presidente cayó de manera consecuente en las encuestas de aprobación y su circulo para emprender sus prometidas “grandes transformaciones” se reduce a pesar de sus llamados a “resistir” .

Macron pierde cada vez más apoyo

Al inspirarse de sus predecesores como de Gaulle pero también de François Mitterand, Emmanuel Macron acogió con brazos abiertos a las instituciones de la Quinta República, con toda la verticalidad que eso implica.

No obstante, el presidente ya presenció la partida de siete ministros, incluyendo a tres inquilinos ministerios de Estado. La salida de Collomb intervino un poco más de un mes de la renuncia de Nicolas Hulot, una importante perdida política.

El ‘caso Benalla’ fue también una trama mediática durante una buena parte del verano en Francia . Un asunto del cual no se dio a conocer toda aún pero que fragilizó al mandatario.

El Ejecutivo aseguró que no hay ninguna crisis política en curso y que es una “cuestión de días” para que el país vuelva a tener un ministro del interior. Pero los hechos son más tercos que los comunicados y la acumulación de disonancias a la cabeza del Estado podría dejar marcas en lo que falta del mandato.

En 2017, la innovación de Emmanuel Macron fue lograr ganar frente a los políticos tradicionalmente amarados al poder en Francia y constituir a una nueva fuerza, compuesta, en sus intenciones, por una clase de militantes y parlamentarios oriundos de la sociedad civil. Un elemento que podría también frenar la acción del presidente y del Gobierno, ya que la verticalidad concuerda difícilmente con un partido político moderno y las primeras grietas se empezaron a formar.

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