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Los yazidíes celebran el Nobel a su "hija" Nadia en pleno ritual religioso

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Lalish (Irak) (AFP)

Los peregrinos yazidíes suben descalzos su montaña sagrada que lleva al templo de Lalish, en el norte de Irak, en su ritual religioso más importante, con una doble alegría: su "hija" Nadia Murad acaba de ganar el premio Nobel de la Paz.

Descalzos y vestidos con sus ropas tradicionales, los yazidíes preparan diferentes platos para los siete días de la gran fiesta de Gama, que comienza el sábado.

Y una gran sonrisa ilumina sus rostros tras la noticia que se ha extendido como la pólvora: Nadia Murad, una joven yazidí convertida en portavoz de esta minoría víctima de los peores horrores del grupo yihadista Estado Islámico (EI), fue galardonada con el prestigioso Premio Nobel de la Paz.

"Estamos muy contentos. [Nadia Murad] es la voz de los yazidíes en el extranjero y ella transmite nuestros sufrimientos", explica a la AFP Loqman Sleiman, de 35 años.

La joven iraquí de 25 años podría haber tenido una vida apacible en su pueblo natal de Kosho, cerca del bastión yazidí de Sinjar, una zona montañosa entre Irak y Siria.

Pero el rápido ascenso del grupo EI en 2014 cambió su destino.

En agosto de 2014, raptada y conducida a la fuerza a Mosul, "capital" iraquí del "califato" autoproclamado del EI -reconquistada hace más de un año-, su calvario duró varios meses.

Convertida en esclava, violada, torturada... fue víctima de todos los horrores del grupo extremista, como tantos otros miles de yazidíes secuestrados en sus pueblos por los yihadistas que les consideran herejes.

Más de 6.400 yazidíes fueron secuestrados por el EI. Unos 3.200 fueron rescatados o lograron huir, pero el paradero de los demás sigue siendo desconocido, según las autoridades de la región autónoma del Kurdistán iraquí (norte), donde viven.

- "Nuestra hija" -

Esta minoría de habla kurda, adepta a una religión esotérica monoteísta, no tiene libro sagrado y se organiza en castas. Como iraquíes no árabes y no musulmanes, los yazidíes es una de las minorías más vulnerables del país.

Nadia Murad, embajadora de la ONU para la Dignidad de los Sobrevivientes de Trata de Personas desde 2016, y cuya madre y seis hermanos fueron asesinados por el EI, milita ahora por que las persecuciones cometidas contra los yazidíes se consideren genocidio.

La joven activista lleva sin descanso todos los sufrimientos de los yazidíes ante las tribunas internacionales (Parlamento Europeo, Consejo de Seguridad de la ONU...), afirma Zeri Khodr, una desplazada de 40 años.

Esta mujer originaria del pueblo de Doghri, en la región de Sinjar, aún espera el regreso de 12 miembros de su familia, secuestrados por el EI hace cuatro años.

"Nadia nos visitaba en los campos, se aseguraba de que estábamos bien. La consideramos como nuestra hija y esperamos que continúe su lucha", cuenta Khodr.

"Hoy es un día especial para los yazidíes y otras minorías víctimas de genocidio y atrocidades en masa cometidas por el EI", afirmó en Twitter Yazda, una asociación caritativa iraquí que apoya a los yazidíes víctimas de la persecución del EI.

Para el peregrino Loqman Sleiman, el galardón de Nadia Murad "es un premio a todos los yazidíes".

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