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Un año del #MeToo, la lucha contra el acoso sexual continúa

La candidata demócrata al Senado en Washington Kamala Harris (izquierda) se dirige a los opositores al nominado a la Corte Suprema, Brett Kavanaugh en Washington, Estados Unidos, el 28 de septiembre de 2018.
La candidata demócrata al Senado en Washington Kamala Harris (izquierda) se dirige a los opositores al nominado a la Corte Suprema, Brett Kavanaugh en Washington, Estados Unidos, el 28 de septiembre de 2018. Jim Lo Scalzo / EFE

Con el reporte del The New York Times el 05 de octubre de 2017 sobre las acusaciones contra el cineasta Harvey Weinstein, por abuso sexual, se avivó la llama del "Me Too". Así nació el gran cambio social que llegó a las altas esferas del poder.

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De Weinsten a Kavanaugh, de Kevin Spacey a Cristiano Ronaldo, el efecto dominó no para. Desde el momento en que se conocieron los señalamientos contra el cineasta estadounidense y sus víctimas empezaron a denunciarlo, se creó un movimiento, una revolución cultural. Se abrió un espacio de lucha contra el miedo, el silencio, la vergüenza, la culpa y el machismo, que rodean el abuso.

El llamado vino de la actriz Alyssa Milano quien, luego de conocer los informes del diario The New York Times, animó a que las mujeres que hubieran sufrido algún tipo de acoso sexual respondieran diciendo ‘Me too’, yo también en español. La palabra fue sacada de una campaña contra el abuso sexual de la activista Tarana Burke en 2006.

Así cada vez más voces se fueron sumando hasta que se dimensionó que detrás de muchas mujeres se ocultaban historias de agresión sexual, que el mundo tenía que conocer. Desde ese momento, la campaña se volvió imparable.

“Es un asunto muy importante porque permitió realmente empezar a entender lo que significaba ser feminista, esa opción ética y política, que busca no solo equidad entre hombres y mujeres, sino que trata de exponer esta violencia universal contra las mujeres”, dijo a France 24, la feminista francesa Florence Thomas.

El tabú del acoso sexual pasó de la intimidad de la mujer que lo sufría, al debate público. Del secretismo a la agenda global y ahora es aplaudido mundialmente. Prueba de esto, fue la entrega del Nobel de paz a la joven iraquí Nadia Murad y al ginecólogo congoleño Denis Mukwege por su batalla contra la violación como arma de guerra.

“Es una evidencia de que ahora se puede hablar de lo que antes no se hablaba, los hombres se sienten intranquilos, eso fue lo que provocó el '#Me Too'. Hizo desplazar la vergüenza de la mujer al hombre, ya son los hombres los que tienen vergüenza de ser hombres”, destacó Thomas.

De Hollywood al Capitolio, el efecto "Me Too" remueve el poder

No importa si es una afamada celebridad o un importante político. Las mujeres perdieron el miedo. Ahora el poder no se vuelve contra ellas, sino que se ha vuelto su aliado para denunciar a quienes se escoden detrás de él.

Antes de Weinstein, el cambió ya estaba en marcha, solo hacía falta visibilizarlo más. En 2015 se conocieron las graves denuncias por violación contra el comediante Bill Cosby. Tres años después y tras el estallido del "Me too" llegó la sentencia: un juez lo condenó a prisión por sus crímenes.

Las consecuencias se hacen latentes. A Weinstein, le espera un proceso que podría enviarle durante años a la cárcel, a Kevin Spacey, le costó su despido de House of Cards. El actor fue denunciado a finales de octubre de 2017 por haber agredido sexualmente a varios hombres, entre ellos menores. El poderoso hombre del espectáculo y presidente de CBS, Leslie Moonves, también fue destituido por presuntas agresiones sexuales y la cascada de denuncias llegó hasta el Congreso estadounidense, donde el movimiento enfrenta uno de sus más duros retos.

Impedir la nominación del juez Brett Kavanaugh a la Corte Suprema se convirtió en objetivo cumbre del movimiento en ese país. Miles se manifestaron para que no lograra la aprobación del Senado, luego de que tres mujeres denunciaran al jurista conservador de haberlas agredido sexualmente años atrás.

Los activistas realizan una protesta y se unen en oposición al candidato a la Corte Suprema de los Estados Unidos Brett Kavanaugh en Washington, EE. UU., 4 de octubre de 2018.
Los activistas realizan una protesta y se unen en oposición al candidato a la Corte Suprema de los Estados Unidos Brett Kavanaugh en Washington, EE. UU., 4 de octubre de 2018. Kevin Lamarque / Reuters

“Todavía estoy enfurecida por el hecho de que podamos tener a alguien acusado de intento de violación en el Tribunal Supremo. Estamos saliendo a contar nuestras historias, que son increíblemente dolorosas, porque el país debe saberlo”, dijo Ana María Archila, activista por las mujeres y codirectora ejecutiva del Centro para la Democracia Popular.

La presión hizo tambalear al Partido republicano y ha logrado que varios senadores renuncien a sus cargos por imputaciones de abuso sexual como el senador demócrata Al Franken y el congresista conservador Trent Franks.

El movimiento es global. En Inglaterra, el ministro de la Defensa Michael Fallon, acusado de acoso sexual, renunció a su cargo el 1 de noviembre de 2017. A esto se suma el escándalo que sacudió a la Academia Sueca.

El francés Jean-Claude Arnault, esposo de una académica, fue acusado de violación sexual por 18 mujeres en noviembre de 2017, y obligó a aplazar por un año el Premio Nobel de Literatura. El pasado lunes fue sentenciado a dos años de cárcel por violación.

“Hay que relativizar el 'Me Too' en relación con los países”

Aunque en muchos lugares el movimiento ha logrado visibilizar la problemática de la violencia, y el debate transcendió el abuso sexual, el impacto de la campaña no ha sido significativo en todas las naciones y más si hablamos de América Latina.

“En Estados Unidos fue muy importante” resaltó Thomas, “porque allí el movimiento feminista ha logrado consolidarse desde hace décadas, pero en Colombia, por ejemplo, “realmente ningún hombre cayó, hay que relativizar el 'Me Too' en relación con los países”, explicó.

La lucha por los derechos de las mujeres se ha manifestado de distintas formas en cada país. En Brasil, por ejemplo, hubo una gran manifestación por parte de las mujeres que rechazaron el discurso del candidato ultraderechista Jair Bolsonaro, que muchos consideran como denigrante hacia el género femenino. Argentina también se ha movilizado contra la violencia sexual y la despenalización del aborto, pero la regla no se aplica para todas las naciones del hemisferio.

“Es muy romántico decir que el Me Too ahora viene a representar la era de las mujeres, yo creo que viene a mostrar que el problema es tan enorme, tan estructural, tan absolutamente complejo que ya no hay manera de ocultar más”, señaló la feminista Elizabeth Castillo.

Miles de mujeres se han empoderado en las últimas décadas para hacer valer sus derechos y aunque los avances en este campo no corresponden únicamente a lo logrado por "Me Too", con la ayuda de los nuevos canales de comunicación, este movimiento ha vuelto exponencial la histórica lucha feminista.

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