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Venció el plazo en Indonesia para encontrar sobrevivientes

Miembros del equipo de rescate llevan un cadáver después de un terremoto que azotó el vecindario de Petobo en Palu, Indonesia, el 5 de octubre de 2018.
Miembros del equipo de rescate llevan un cadáver después de un terremoto que azotó el vecindario de Petobo en Palu, Indonesia, el 5 de octubre de 2018. Beawiharta/Reuters

Las autoridades fijaron este viernes 5 de octubre como el plazo límite para encontrar personas con vida bajo los escombros tras el terremoto de magnitud 7.5 y el tsunami del pasado 28 de septiembre.

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Rescatistas y familiares trabajaron contra reloj para intentar hallar a los desaparecidos. Pero después de una semana del fenómeno natural que azotó la isla de Célebes, las esperanzas se agotaban.

“Si no pueden encontrar a nuestra familia, aceptaremos ese escenario en nombre de todos nosotros. Si han sido enterrados en la fosa común o no pueden ser encontrados, aceptaremos que están muertos y que no hay esperanza”, aseguró a la agencia de noticias Reuters, Kasman Lamale, familiar de varios desaparecidos.

En medio de esta jornada, la Agencia Nacional para la Mitigación de Desastres informó que la cifra de personas muertas por el desastre ascendió a 1.571. Las autoridades temen que el número de fallecidos aumente, debido a que aún hay cientos de personas que no han sido encontradas.

Los hospitales en la región de Sulawesi, en el centro del país y una de las zonas más afectadas, se encuentran al límite de su capacidad, por lo que las autoridades instalaron tiendas de campaña para atender a los heridos.

Aunque médicos y enfermeras de todo el país han acudido para ayudar, los centros médicos señalan que aún carecen de personal sanitario y de fármacos, para atender la emergencia.

Los sobrevivientes intentan volver a la normalidad

Pese al panorama desolador, decenas de residentes tratan de retomar sus actividades habituales. Cientos de ellos retomaron la tradicional oración de los viernes y es que Indonesia es la nación con mayor número de musulmanes.

“Hoy estamos realizando nuestras oraciones de los viernes, que son una obligación de Dios. La estructura de nuestra mezquita es mala y no hay seguridad para usarla porque posee un gran peligro si tuviéramos que hacer las oraciones allí. Por eso, estamos en un espacio abierto cerca de la mezquita”, afirmó Azhari Samad, residente de Palu, la capital del país, y quien asistió a la ceremonia religiosa.

Entre tanto, algunas tiendas de comestibles reabrieron sus puertas a la población.
"Es difícil para nosotros volver a abrir la tienda, ya que muchos proveedores dejaron de operar. Pero dos días después [del terremoto] algunos comenzaron a suministrar bienes nuevamente. Aunque los precios han aumentado mucho", dijo Fieny Anggraeny, hija del dueño de un negocio de alimentos.

Decenas de organizaciones locales e internacionales trabajan para hacer llegar ayudas a los miles de afectados, especialmente en las zonas de difícil acceso.

Con Reuters y EFE

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