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La salud del presidente Duterte pone en vilo el futuro político de Filipinas

El presidente Rodrigo Duterte se dirige a la prensa en el Aeropuerto Internacional de Davao, Filipinas, el 8 de septiembre de 2018.
El presidente Rodrigo Duterte se dirige a la prensa en el Aeropuerto Internacional de Davao, Filipinas, el 8 de septiembre de 2018. Lean Daval Jr. / Reuters.

La reciente ausencia del presidente Rodrigo Duterte genera inquietudes en el país y especulaciones a cerca de su estado de salud, ya que la Constitución de Filipinas exige a los presidentes informar en caso de encontrarse en estado grave.

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El presidente filipino, de 73 años, desaparece del ojo público de vez en cuando. En 2017 no se le vió durante una semana y cuando la prensa empezó a rumorear sobre su estado de salud, el Gobierno insistió en que no había lugar a especulaciones.

El jueves 27 de septiembre el vocero de la Presidencia, Harry Roque, dijo que el presidente Rodrigo Duterte se había tomado un día libre por fatiga. Pero esta semana, el secretario ejecutivo de la Presidencia, Salvador Medialdea, confirmó que un día antes Duterte se había sometido a una colonoscopia.

“No sé en qué situación me encuentro físicamente, pero tengo que esperar”, afirmó Duterte en una cena para soldados y oficiales de policía que se realizó en la noche del 4 de octubre en el palacio presidencial. “Les diré si es cáncer, en caso de que lo sea. Si está en tercera etapa, no habrá más tratamiento. No prolongaré la agonía en esta oficina o en cualquier otro lugar”, añadió el mandatario.

La actual Constitución de 1987 establece que "en caso de enfermedad grave del presidente, se deberá informar al público sobre su estado de salud", por lo que los medios filipinos han preguntado insistentemente a diversos miembros del gabinete sobre ese asunto en las últimas semanas.

En la noche del miércoles, Roque afirmó que estaba ya cansado de responder preguntas sobre la salud de Duterte y reiteró que este se encontraba "bien". "Si tiene una enfermedad grave, la gente lo sabrá. El presidente es abogado y conoce su obligación constitucional. Pero de momento no hay razón para divulgar sus informes médicos y los seguimos considerando confidenciales", explicó.

La guerra contra las drogas preocupa a las ONG

Entre tanto el país asiático enfrenta una crisis respecto a posibles violaciones a los derechos humanos relacionada con las implacables políticas antidrogas que el mandatario, ahora convaleciente, ha implementado en la isla. 

Desde 2016, más de 4.400 traficantes y presuntos consumidores de sustancias psicoactivas han muerto, o según indican las autoridaes policiales, "han sido dados de baja". Aunque ONG defensoras de derechos humanos dicen que la cifra podría ser tres veces más alta y denuncian que podrían estarse cometiendo crímenes de lesa humanidad. Estas organizaciones acusan a la policía y al Ejército de abatir a la población sin confirmar su participación en el tráfico de drogas.

La semana pasada, en medio de una conferencia de prensa, el mandatario habría admitido que se habrían cometido ejecuciones extrajudiciales durante su mandato.

Con EFE, Reuters y AFP

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