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Jair Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura militar a un paso de la presidencia de Brasil

El candidato presidencial Jair Bolsonaro, durante una reunión en Porto Alegre, Brasil, 30 de agosto de 2018.
El candidato presidencial Jair Bolsonaro, durante una reunión en Porto Alegre, Brasil, 30 de agosto de 2018. Diego Vara / Reuters

Con una larga trayectoria en el Congreso y un pasado militar, Jair Bolsonaro, defiende combatir con dureza la corrupción y el crimen que sacude a Brasil.

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A pesar de llevar más de 27 años en la Cámara de Diputados y haber militado en seis partidos, era un desconocido para los brasileños. Jair Bolsonaro, de 63 años, no dejó de crecer en las intenciones de voto y podría convertirse en el próximo jefe del Estado. La perspectiva de esta victoria hace temer una posible implementación de políticas autoritarias.

Militar de formación y aún capitán reservista del ejército, esta nueva figura de la política brasileña se hizo conocer a través de su aprecio por la dictadura militar (1964-1985), pero también por sus declaraciones racistas, misóginas y homofóbicas. Pero eso no frenó su impresionante despliegue en la contienda electoral.

Bolsonaro centró su campaña en seguridad pública y fue tal vez gracias a esto que su popularidad dio un consecuente salto. En Brasil, se calcula que hubo unos 175 homicidios diarios en 2017, una plaga de la cual supo aprovechar el candidato de ultra derecha.

Unas propuestas radicales

Dentro de sus propuestas, se encuentra la facilitación del porte de armas para los civiles con un propósito de defensa. Una medida ya existente en Brasil, pero el candidato juzga sus criterios de obtención “subjetivos” y dejó entender que quisiera una regulación parecida a las vigentes en algunos estados de Estados Unidos.

Aumentar el poder de las fuerzas de seguridad es la otra orilla de las propuestas de seguridad de Bolsonaro. El ultraderechista denunció que “solo un lado puede disparar” y plantea un cheque en blanco en la acción de la policía y los militares con el fin de combatir el crimen y la violencia.

“No podemos tratar a los delincuentes como seres humanos normales que necesitan ser respetados”, dijo en agosto, cuando también planteó una premiación de los policías. Una postura criticada por expertos ya que podría provocar un incremento de los asesinatos y del riesgo de abusos.

Brasil se encuentra en plena dificultad económica, no obstante, Bolsonaro no ha dejado mucha claridad acerca de su acción en este campo. Neoliberal en sus posiciones, criticó fuertemente a las políticas de los expresidentes Lula y Dilma Rousseff, que tendían a dejar espacio a la acción social del Estado.

El ultraderechista supo sumar las alianzas para hacer crecer su capital político. Dentro de estos apoyos, se encuentran los “ruralistas”, el importante y potente grupo político afín a la agroindustria que promueve, entre otros enfoques, la deforestación como vector del desarrollo del país.

Unas declaraciones que indignan

Una característica de esta campaña es el hecho de que se hayan dejado de lado las propuestas de fondo durante los debates, opacadas por la polémica.

A nivel de visión de sociedad, Bolsonaro logró concentrar el descontento en su contra. Aunque su comunicación se armó para forjar un personaje a la altura de un presidente, son sus declaraciones pasadas que lo alcanzaron.

“No te voy a violar porque no te lo mereces”, fue uno de los comentarios que lanzó a una diputada del Partido de los Trabajadores, en pleno debate en la Cámara. “Ella es quien debería ser procesada porque me ofendió. Estoy casado, tengo hijos ¿Y me llama violador?”, dijo para tratar de justificarse.

En cuanto a la homosexualidad el candidato afirmó que “sería incapaz de amar a un hijo homosexual”, agregando que preferiría que “muera en un accidente a que aparezca con un hombre con bigote por ahí.”

En cuanto a la discriminación racial, su actitud es similiar, pues cuando le preguntaron cómo actuaría al enterarse que un hijo se hubiera enamorado de una chica negra, descartó la opción, aseverando que sus tres hijos están “muy bien educados”.

Bolsonaro fue también condenado a pagar una multa tras declarar que “los afrodescendientes no hacen nada, creo que ni como reproductores sirven más.”

Son este tipo de afirmaciones y posturas, que hicieron crecer la movilización en contra de su candidatura, que creció en la misma medida que su popularidad bajo el mensaje #EleNão (“él no”).

Con AFP y EFE

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