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Brasil: Bolsonaro, el derechista que supo aprovechar el miedo

Los partidarios de Bolsonaro se reúnen en Río de Janeiro, Brasil, el 7 de octubre de 2018.
Los partidarios de Bolsonaro se reúnen en Río de Janeiro, Brasil, el 7 de octubre de 2018. Ricardo Moraes / Reuters

Hay unanimidad para los brasileños: la violencia es un problema muy grave. Cansados del alto nivel de criminalidad, muchos electores depositaron su confianza en Jair Bolsonaro.

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El año pasado, más de 63.000 personas murieron de forma violenta en Brasil. En el estado de Río de Janeiro, se registraron 6.731 casos, la peor tasa de homicidios de los últimos ocho años. Además, hubo un número récord de robos: el total de 2017 asciende a 230.450, es decir, un atraco cada dos minutos.

Entre otros proyectos polémicos contra la violencia en Brasil, Jair Bolsonaro ha defendido la pena de muerte, la prisión perpetua, el régimen de trabajos forzados para condenados, la reducción de la edad penal de 18 a 16 años y el control de la natalidad como herramienta para combatir la pobreza y la delincuencia.

El derechista aprovechó las redes sociales para insistir en su estrategia de presentarse como el capaz de reducir la violencia en Brasil, que le permitió explotar el voto de millones de brasileños insatisfechos con la situación de inseguridad pública, en el que el año pasado se registró un récord de homicidios.

"¿Qué tan criminal y negligente tiene que ser un Gobierno para dejar que la violencia llegue al punto al que llegó en el país?… Basta de inversión de valores. Hoy el criminal se siente con razón en las crueldades que comete porque hay quien las justifica", dijo el derechista durante la campaña electoral.

Gracias a su discurso firme y combativo, ha conseguido seducir incluso a electores apolíticos y moderados.
 

 

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