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Referendo en Rumanía

Rumanía dijo 'no' a vetar el matrimonio entre personas del mismo sexo

Los activistas a favor de los derechos homosexuales reaccionan durante un evento organizado por el grupo LGBTQIA+ MozaiQ en el centro de Bucarest, Rumania, el 7 de octubre de 2018.
Los activistas a favor de los derechos homosexuales reaccionan durante un evento organizado por el grupo LGBTQIA+ MozaiQ en el centro de Bucarest, Rumania, el 7 de octubre de 2018. Inquam Photos / Octav Ganea / Reuters

El referendo que buscaba vetar por medio de la Constitución el matrimonio entre personas del mismo sexo fracasó al no alcanzar el 30% mínimo de votos. Esta decisión supone un revés para el gobernante Partido Social Demócrata, que apoyó la medida.

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Gran parte de los rumanos se negó este fin de semana a impedir el cambio. En concreto, muchos no votaron o votaron en contra del referendo que proponía en el país vetar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La medida, muy defendida por el gobernante Partido Social Demócrata (PSD) y criticada por las ONG a favor de los derechos homosexuales, no llegó a triunfar, aun cuando los ciudadanos tuvieron un margen de dos días (el 6 y 7 de octubre) para acudir a las urnas.

Sin el 30% de participación mínima requerida para la valoración de la consulta y solo con un 20,41% de los sufragios, Rumanía le dijo ‘no’ a cambiar la Constitución para que solo la unión entre una mujer y un hombre sea válida. Por lo que se mantienen los enlaces entre dos personas “cónyuges”, término incluido en la Carta Magna.

Aún así, el matrimonio entre dos personas del mismo sexo no es válido en ese país, uno de los pocos Estados de la Unión Europea que mantiene restricciones de este tipo a la comunidad gay.

Una Rumanía "con valores democráticos"

"Rumanía rechazó dividirse y odiarse, es una victoria para la democracia, además de rechazar la participación de la Iglesia ortodoxa en los asuntos del Estado", dijo Vlad Viski, del grupo de derechos LGBTQIA+ MozaiQ, el cual considera que "los políticos deberían legalizar las asociaciones civiles a todos los ciudadanos", expresó su presidente Robert Ratiu.

"No hay familia tradicional, existen las familias y ya. La comida es tradicional, el cerdo lo es en Navidad. Familia es familia, amor es amor", dijo otro activista, Alexa Valianatos.

Por su parte, la asociación LGBT Accept se mostró satisfecha por el resultado y afirmó que "se ha demostrado que los ciudadanos desean una Rumanía con valores democráticos y que no nos pueden engañar con una agenda política que conduce hacia el odio y la división".

Grupos como estos hicieron campaña a favor de boicotear un referendo que costó 40 millones de euros al Gobierno rumano, y cuyo resultado ha hecho sacar una sonrisa a las ONG y a ciudadanos que apoyan la libertad de relaciones civiles entre personas del mismo sexo.

No tan contentas quedaron organizaciones como Coalición para la Familia, quien impulsó el plebiscito, y al final contó con 3 millones de firmas (Rumanía tiene 19 millones de habitantes) destinadas a evitar que las parejas homosexuales tengan el derecho de contraer matrimonio en el futuro.

"Todos los llamamientos a votar de las iglesias y cultos religiosos cristianos en Rumanía fueron boicoteados por los partidos políticos, a pesar de las declaraciones oficiales de los líderes", denunció la Coalición, que durante las semanas previas defendía “la familia tradicional”, incluso con mensajes falsos tales como “si no vas a votar, dos hombres podrán adoptar a tus hijos”.

Un revés para el Partido Social Demócrata

Tanto abanderó esta enmienda el PSD, el partido más grande de Rumanía y con mayor presencia en el Parlamento, que el resultado ha terminado siendo visto como una prueba de su popularidad. Y no ha terminado muy bien, al dejar un discurso de odio contra la comunidad gay.

El PSD buscaba vetar el matrimonio igualitario en un gesto hacia los votantes del campo y de edad más avanzada, así como para la Iglesia ortodoxa. Y eso que, pese a despenalizar la homosexualidad en 2001, Rumanía sigue siendo uno de los pocos países de la Unión Europea que no reconoce las uniones civiles entre personas del mismo sexo.

Sumado a eso está el debilitamiento que ha sufrido el partido al querer modificar la legislación sobre la corrupción en la justicia, induciendo más permisividad ante los corruptos. Dos acciones que finalmente suponen un revés para los socialdemócratas.

"El PSD apostó todo en el referendo al asociarse con él e intentar capitalizarlo (…) lo que queda es el hecho de que muchos ciudadanos boicotearon su iniciativa. De cualquier forma, es una sanción importante contra el Gobierno", valora Sergiu Miscoiu, profesor de ciencias políticas en la Universidad Babes-Bolyai.

Con EFE y Reuters

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