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Migrantes

La increíble persistencia de los migrantes centroamericanos

A pesar de arriesgarse a morir en el intento, ser deportado, o pasar varios años en una prisión de Estados Unidos, los migrantes centroamericanos emprenden un peligroso viaje en busca del ‘sueño americano’.

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Álvaro Enciso es un artista de 73 años que reside en Tucson, Arizona. Un día se encontró con un mapa que lo aterró. Se trataba de la infografía de los migrantes que han muerto en su camino hacia Estados Unidos.

El mapa correspondía al desierto de Sonora: 311.000 kilómetros cuadrados de territorio compartido en la frontera entre México y Estados Unidos. La organización Humane Borders pintó de rojo cada punto en el que un migrante murió.

Álvaro tomó sus herramientas y fabricó varias cruces. Con ayuda de un GPS busca el lugar exacto que Humane Borders reportó, y allí entierra una cruz como homenaje póstumo a los migrantes fallecidos. Un mensaje de no olvido.

En Centroamérica son varios los que sobrevivieron para contar la historia. Lo que llevan a cuestas no son kilos de tierra, sino un largo historial de deportaciones. Un expediente que parece no importarles.

Micaela Díaz es muestra clara de ello. Solo tiene 24 años y ya ha intentado cruzar la frontera con Estados Unidos en tres oportunidades. Las tres veces ha sido deportada. En el segundo intento estuvo algunos días en prisión. Pero en la última le advirtieron que, si lo volvía a intentar, podría pagar hasta 20 años de cárcel.

¿Qué lleva a los migrantes centroamericanos a insistir en migrar hacia Estados Unidos?

Ni los peligros del viaje, ni ser deportados una y otra vez, ni siquiera una cruz en el desierto logran disuadir a los migrantes de sus intentos para llegar a Estados Unidos. Ni los muros, ni las patrullas fronterizas los asustan.

Las razones que mueven a decenas de miles hacia el norte son demasiado poderosas. En sus países, las oportunidades de una vida mejor son escasas. Muchos huyen de la violencia, el desempleo, la desigualdad... por eso prefieren arriesgarse para cumplir el ‘sueño americano’.

Entre enero y junio de 2018 al menos 46.000 centroamericanos, entre salvadoreños, guatemaltecos y hondureños fueron deportados, según cifras recogidas por la Organización Internacional para las Migraciones.
 

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