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Paulo Guedes, el “gurú económico” ultraliberal de Jair Bolsonaro

El economista Paulo Guedes antes de un almuerzo entre empresarios y el candidato presidencial Jair Bolsonaro en Rio de Janeiro, el 6 de agosto de 2018.
El economista Paulo Guedes antes de un almuerzo entre empresarios y el candidato presidencial Jair Bolsonaro en Rio de Janeiro, el 6 de agosto de 2018. Sergio Moraes / Reuters

Es el autor del programa económico del candidato de extrema derecha brasileño, Jair Bolsonaro. Este economista ultraliberal tiene todos los ojos puestos encima tras el inicio de una investigación en su contra por corrupción.

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Es el “gurú económico” de Jair Bolsonaro, el candidato de extrema derecha y gran favorito de las elecciones presidenciales de 2018 en Brasil, y el causante de su credibilidad en el mundo de los negocios. Paulo Guedes, que sería el ministro de Finanzas en caso de que Jair Bolsonaro gane la segunda vuelta el 28 de octubre, es también objeto de una investigación por fraude y corrupción, que comenzó el 10 de octubre.

Por ahora, el círculo cercano de Jair Bolsonaro denuncia el momento en el que surgen estos argumentos, afirmando que “su objetivo principal es disuadir a los votantes”. Pero la indagación debilita el mensaje electoral del gran favorito, que se presenta como el aspirante de la tolerancia cero en materia de corrupción. En un país donde la clase política se ha visto largamente desacreditada por los escándalos de malversación, esta postura ha beneficiado mucho al candidato de extrema derecha.

Paulo Guedes, un "Chicago Boy"

Si las acusaciones contra Paulo Guedes se concretan, Jair Bolsonaro estará frente a un dilema: ¿realmente puede permitirse dejar de lado a su influyente consejero, en nombre de su cruzada anti-corrupción? En efecto, el economista de 69 años ha demostrado ser un elemento cada vez más importante para un candidato que reconoce de manera voluntaria “no entender nada de economía”.

Según los analistas, si los mercados financieros han reaccionado de manera positiva al buen apoyo de Jair Bolsonaro tras la primera vuelta presidencial, ha sido gracias a Paulo Guedes. Este exbanquero proviene de su mundo, habla su lenguaje y comparte sus prioridades económicas.

Como muchos de ellos, es un “Chicago Boy”. Paulo Guedes se formó en la Universidad de Chicago, conocida por su educación ultraliberal. Se graduó en 1979 y con un doctorado de economía en mano regresó a Brasil, donde se convirtió en un detractor feroz de las políticas económicas implementadas en los años ochenta y noventa.

Al mismo tiempo, Paulo Guedes se enriqueció dedicándose a una práctica en la cual se destacó por un tiempo: la especulación. Corría grandes riesgos, “ganaba con frecuencia pero también podía perder sumas enormes”, contó, en la página brasileña UOL, un excorredor de bolsa que trabajó con Guedes.

Guedes también fue un amante de la enseñanza

Guedes también fue conocido por tener un carácter fuerte y una “tendencia a la megalomanía”, según recuerda la misma fuente anónima de UOL. Tiene unos rasgos de personalidad que algunos de sus antiguos estudiantes también notaban. Paulo Guedes era un amante de la enseñanza, “adoraba ser el centro de atención de todo el mundo y no soportaba que lo interrumpieran”, subraya un exalumno.

Fue profesor en la Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro, en la Fundación Getúlio Vargas de Rio de Janeiro, en el Instituto de Matemática Pura y aplicada. Incluso dio clases en la Universidad de Chile, en plena dictadura de Augusto Pinochet.

En 2005, ayudó a fundar el Instituto Milenium, un lugar de reflexión para promover las tesis liberales y defender la democracia representativa. Guedes desarrolló un programa económico para Brasil, que poco después puso al servicio del candidato Jair Bolsonaro. Militó por la privatización en todos los frentes, por la reducción de la deuda pública a como diera lugar y por bajar los impuestos.

Podría parecer sorprendente que semejante coro de tesis ultraliberales pueda coexistir con un candidato que no duda en adoptar un discurso populista, teñido de proteccionismo, al estilo Donald Trump.

Al igual que el apoyo que ha expresado Paulo Guedes por los valores democráticos, no encaja con la nostalgia que expresa Jair Bolsonaro por el período de la dictadura militar brasileña (1964-1985). Pero por ahora, esta colaboración le ha permitido al candidato seducir a las clases populares, gozando al mismo tiempo de una neutralidad benévola en el mundo de los negocios.

Falta saber si este último tiro podrá sobrevivir al ejercicio del poder, en caso de victoria en las presidenciales del 28 de octubre.

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