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La provincia de Idlib, último gran bastión rebelde y yihadista en Siria

Un rebelde sirio del Frente Nacional de Liberación pasea por una dañada calle de Al Rashidin, cerca de la provincia siria de Idlib, el 15 de octubre de 2018
AFP
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Beirut (AFP)

La provincia de Idlib, en el noreste de Siria, es el último gran bastión insurgente y yihadista del país, y escapa en buena parte al control del régimen de Bashar al Asad.

A esta provincia, mayoritariamente controlada por el grupo Hayat Tahrir al-Sham (HTS), el régimen ha enviado a decenas de miles de rebeldes y civiles evacuados de otros bastiones recuperados tras devastadores asedios y asaltos.

Un acuerdo ruso-turco, cerrado el 17 de septiembre en Sochi (Rusia), postergó una inminente ofensiva del régimen sirio contra Idlib.

- Idlib en guerra -

La provincia de Idlib tiene una importancia estratégica, al estar ubicada cerca de la frontera con Turquía, país favorable a la rebelión, y de la provincia costera de Lataquia, feudo del régimen y cuna de la familia del presidente Al Asad.

Antes de la guerra, la mayoría de sus habitantes trabajaba en la agricultura, sobre todo en el cultivo de algodón y cereales.

En marzo de 2015, el Ejército de la Conquista (Yaish al Fatah), una coalición compuesta por grupos rebeldes islamistas como Ahrar al Sham, y yihadistas como el Frente al Nosra (la antigua rama de Al Qaida en Siria), se apodera de la ciudad de Idlib, de población mayoritariamente sunita.

- Alianza rebelde -

Actualmente, alrededor de 60% de la provincia está bajo control del HTS, un grupo yihadista dominado por la antigua rama de Al Qaida. Pero hay importantes grupos rebeldes islamistas aún presentes.

En febrero de 2018, los grupos Ahrar al Sham y Nuredin al Zinki, presentes en la frontera de las provincias vecinas de Alepo e Idlib, anunciaron su fusión, apadrinada por Turquía.

Esta alianza se lanzó después a combatir al HTS y recuperó localidades.

El 1 de agosto, la alianza integró a otras cuatro facciones rebeldes para formar una nueva coalición, el Frente Nacional de Liberación.

- Ataques químicos -

Las fuerzas del régimen fueron acusadas en numerosas ocasiones de haber recurrido a las armas químicas en la provincia.

El 4 de abril de 2017, un ataque con gas sarín en Jan Sheijun provocó 83 muertos según la ONU, y al menos 87, incluidos más de 30 niños, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

En octubre de 2017, los expertos de la ONU y de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) atribuyeron la responsabilidad al régimen.

En 2016, una comisión de investigación de la ONU y de la OPAQ concluyó que helicópteros militares sirios habían propagado cloro en dos localidades, en Talmenes, el 21 de abril de 2014, y en Sarmin, el 16 de marzo de 2015.

La comisión también concluyó que el ejército había llevado a cabo un ataque con armas químicas, probablemente cloro, en la ciudad de Qmenas en marzo de 2015.

En febrero de 2018 se informó de 11 casos de asfixia en Saraqeb, y el OSDH citó a fuentes médicas que daban cuenta de un "gas tóxico".

- En el punto de mira -

En diciembre de 2017, las fuerzas prorrégimen lanzaron una ofensiva para reconquistar el sudeste de la provincia. El régimen recuperó decenas de ciudades y localidades, así como el aeropuerto militar de Abu Duhur.

"Idlib es ahora nuestro objetivo, pero no es el único", declaró el 26 de julio el presidente Bashar al Asad.

El 9 de agosto, las fuerzas prorrégimen bombardearon posiciones rebeldes y yihadistas en la provincia y lanzaron octavillas instando a los habitantes a rendirse.

El 8 de septiembre, la provincia sufre los bombardeos aéreos rusos "más intensos" en un mes. Un día después, el régimen y su aliado ruso bombardean la región con misiles y barriles de explosivos.

Según la ONU, una ofensiva contra Idlib puede provocar hasta 800.000 desplazados y causar "una catástrofe humanitaria".

Hoy, unos tres millones de personas -la mitad de ellos desplazados- viven en la provincia de Idlib y en los puntos controlados por los insurgentes en las regiones vecinas de Hama, Alepo o Lataquia, según la ONU.

- Acuerdo ruso-turco amenazado -

Ante la eventual ofensiva contra Idlib, la ONU llamó a buscar "acuerdos" para impedir un "baño de sangre".

Según el acuerdo del 17 septiembre, los presidentes ruso, Vladimir Putin, y turco, Recep Tayyip Erdogan, decidieron crear una "zona desmilitarizada" bajo control ruso-turco. La zona de 15-20 km de ancho debe servir de zona tampón entre los territorios insurgentes de Idlib y las zonas aledañas en poder del régimen.

En virtud de este acuerdo, las armas pesadas de los rebeldes y yihadistas debían ser retiradas de la zona antes del 10 de octubre. El texto exige asimismo la retirada de los yihadistas de este sector antes de este lunes 15 de octubre, pero hasta ahora no se ha verificado ninguna retirada, lo que pone en peligro el acuerdo.

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