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Búsqueda interminable de desaparecidos en Raqa, el antiguo bastión del EI en Siria

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Raqa (Siria) (AFP)

Cuando el grupo Estado Islámico (EI) perdió su bastión sirio de Raqa, Amani esperaba descubrir qué había sido de su marido, detenido por los yihadistas. Un año después sigue sin noticias.

A falta de una comisión de investigación centralizada y debido a la destrucción de muchas cárceles del EI durante los combates, esta mujer desconoce la suerte que ha corrido su esposo, Abdel-Ilah.

"Pensé que lo vería inmediatamente después de la liberación de la ciudad", declara a la AFP Amani, madre de tres hijos. "No tengo ninguna noticia. Nadie me ha ayudado", se queja.

El EI controló durante tres años la ciudad de Raqa, en el norte de Siria, imponiendo su propia interpretación de la ley islámica, hasta que una fuerza arabo-kurda apoyada por Estados Unidos expulsó a los últimos atrincherados el 17 de octubre de 2017.

Si alguien se atrevía a quebrantar las normas de los yihadistas o era sospechoso de trabajar contra ellos acababa entre rejas.

Eso fue lo que le ocurrió a Abdel-Ilah, acusado por el EI de haber colaborado con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), apoyadas por Washington, para hacer entrar un coche bomba en Raqa.

Amani niega las acusaciones contra su marido, a quien buscó durante todo un año. Algunas personas le dijeron que estaba muerto y otras que se lo llevaron con otros presos a Hajin, el último reducto del Estado Islámico en Siria, cerca de la frontera con Irak.

- "Saber para estar en paz" -

Amani trabaja en el consejo civil de Raqa, a cargo de los asuntos corrientes de la ciudad desde la derrota del EI, y pide un comité de seguimiento de las desapariciones.

"Esté vivo o muerto sólo quiero saberlo para estar en paz", afirma la mujer, con la cabeza tapada por un velo beige.

Hanan, de 22 años, sufre desde que hace dos años los yihadistas detuvieron a su hermana mayor Razan y a siete amigos de esta acusándoles de ser "espías del régimen" y "apóstatas".

"No tenemos ninguna noticia. No hay una persona que no hayamos contactado, en vano", afirma la joven, que baraja distintas posibilidas, las unas peor que las otras.

"Si no la mataron quiza haya muerto en un bombardeo. Tal vez haya muerto de hambre durante el asedio de Raqa, o puede que la hayan usado como parte de un canje de rehenes", enumera.

Desde el estallido de la guerra en Siria en 2011, decenas de miles de personas fueron detenidas, secuestradas o están dadas por desaparecidas. La mayoría de ellas se encuentran en centros de detención del régimen y otras en poder de los rebeldes o de los yihadistas.

Según la oenegé Human Rights Watch, entre 3.000 y 5.000 personas detenidas por el EI en Siria y en Irak siguen en paradero desconocido.

Muchas familias de desaparecidos se gastaron todos sus ahorros en buscar a sus seres queridos, sin ayuda oficial, afirma la investigadora Sara Kayyali, de HRW.

"Ni siquiera existe un mecanismo centralizado para la gente que quiera registrar a un pariente desaparecido (...), lo que muestra hasta qué punto este dosier no es prioritario para las autoridades locales ni para la coalición dirigida por Estados Unidos", añade.

- "Busqué por todas partes" -

Además del bloqueo administrativo, están los destrozos causados por la ofensiva contra Raqa.

"Muchas cárceles en las que había personas detenidas o secuestradas acabaron bajo el fuego de los combates", explica Kayyali, que ve "significativamente plausible" la hipótesis de que hayan muerto.

Las fosas comunes son la única esperanza que les queda.

Los socorristas desenterraron por ahora 2.500 cuerpos, según Amnistía Internacional.

Zarifa Mahmud Nazal afirma haber buscado en estas fosas a su hijo Musa, detenido hace tres años por el EI cuando sólo tenía 17 años.

"Intento identificarlo por el lunar que tenía entre las cejas o por las quemaduras en un pie", cuenta esta mujer de 50 años. "¿Dónde más lo puedo buscar? (...) Busqué por todas partes", dice antes de echarse a llorar.

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